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Auditar no es prevenir: la lección que América Latina no ha aprendido sobre el fraude

Por: Fernando Calderón Swipe

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Cuando una empresa en América Latina y el Caribe descubre un fraude interno, lo más probable es que ya sea demasiado tarde para recuperar el dinero. De acuerdo con el más reciente Report to the Nations de la Association of Certified Fraud Examiners (ACFE), un estudio global de referencia sobre fraude ocupacional, 68% de las organizaciones de la región no recupera absolutamente nada de lo perdido, y solo 7% logra rescatar la totalidad. No es un problema de falta de controles: es un problema de cuáles se eligen y para qué sirven realmente.

| Detección temprana

Las empresas de la región no llegan desprevenidas, al menos no en el papel. Un 92% de las organizaciones cuenta con un código de conducta formal, 88% audita externamente sus estados financieros y 76% tiene un comité de auditoría independiente. Es, en apariencia, una de las estructuras de control mejor documentadas del mundo. El problema es que esa arquitectura protege el cumplimiento normativo, pero no necesariamente la detección temprana.

Se invierte en auditorías y comités, pero casi nada en la única vía que de verdad está funcionando: que alguien dentro de la organización se sienta seguro para hablar.

| El control menos usado es el que más importa

Cuando se pregunta cómo se descubrió realmente el fraude, la respuesta cambia por completo: 54% de los casos en la región sale a la luz porque alguien —un colaborador, un cliente, un proveedor— decidió hablar. Ningún control formal se acerca a esa cifra. Y, sin embargo, solo 8% de las empresas latinoamericanas cuenta con algún programa que reconoce o protege a quien denuncia, la cifra más baja entre los 18 controles antifraude que se miden de forma internacional.

Se invierte en auditorías y comités, pero casi nada en la única vía que de verdad está funcionando: que alguien dentro de la organización se sienta seguro para hablar.

| Corrupción, el esquema que domina la región

El otro dato que explica por qué cuesta tanto recuperar lo perdido es el tipo de fraude que prevalece: 61% de los casos en América Latina involucra corrupción —sobornos, conflictos de interés, extorsión—, muy por encima del promedio de otras regiones. A diferencia de un robo directo de efectivo, la corrupción suele operar mediante acuerdos entre varias personas, documentos alterados y relaciones con terceros, lo que hace casi imposible rastrear y recuperar el dinero una vez que salió de la empresa.

Prevenir continúa siendo la única forma de no depender de una recuperación que casi nunca llega.

Blindar a una empresa contra este u otros comportamientos contraproducentes no depende solo de cuántos controles existan en el papel, sino de si alguien dentro se anima a hablar antes de que sea demasiado tarde para recuperar algo.

No se trata de establecer una cacería de colaboradores, sino de evaluar la integridad de su gente de forma continua, no solo al contratar, y construir canales de denuncia que el personal realmente use. La pregunta que cada empresa en América debería hacerse no es cuántos controles tiene documentados en el papel, sino si alguien adentro se atrevería a hablar antes de que el fraude vuelva a ser, una vez más, una pérdida total.

Blindar a una empresa contra este u otros comportamientos contraproducentes no depende solo de cuántos controles existan en el papel, sino de si alguien dentro se anima a hablar antes de que sea demasiado tarde para recuperar algo. Abriremos una nueva conversación sobre este tema en nuestro Reporte Anual de Integridad Laboral, que será presentado este 2026. AN

 


Fernando Calderón es managing director de MIDOT LATAM

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