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Café Tlako: un gran viaje de ida y vuelta

El origen del café Tlako se encuentra entre México y Suiza. Quienes conforman este proyecto poseen raíces muy profundas de amor y pertenencia en cada lugar. Esta multiculturalidad les permitió crear un proyecto que valora el comercio sostenible y que ha puesto nombre y rostro a cada productor que forma parte de él.

Por: Apolo Castrejón Swipe

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| La primera vez

Tlako es una historia que surge específicamente a 1,400m de altura, en las faldas del volcán Tacaná, en Chiapas, un territorio de características biológicas inigualables que otorga a los granos de café ahí cultivados un sabor único y complejo.

Las comunidades que habitan esta región históricamente han enfrentado enormes desafíos sociales y económicos, como la pobreza y la falta de oportunidades: una realidad que contrasta de forma dramática con su ímpetu, experiencia y sabiduría en el cultivo de este producto, tan preciado en el mundo.

Tras una iniciativa desarrollada en 2003 por Grupo Gigante, se estableció un proyecto de transformación que apoyó a los productores de la zona para elaborar productos de alta calidad y venderlos a un precio justo, mejorando sus prácticas agrícolas, eliminando los intermediarios y ayudándoles a establecer una cadena de valor sostenible y trazable, que poco a poco los fue transformando de meros sujetos de producción a propietarios de su destino económico.

Fue en 2015 cuando el equipo de Tlako visitó por primera vez las comunidades del Tacaná. Ahí pudieron constatar lo que se estaba gestando en ese lugar. De inmediato se enamoraron del proyecto, pero, sobre todo, de su gente: familias enteras entregadas cada día a un trabajo arduo y generoso. Tras esta experiencia que incluyó una charla entre amigos bajo un hermoso paisaje inmerso en neblina, guisado de pollo y unas buenas tazas de café, se exportaron a Suiza los primeros seis kilos de grano, para comenzar el proceso de análisis a su alrededor.


| Un destino al otro lado del Atlántico

En Zug, Suiza, expertos catadores probaron el café, quedando maravillados por su alta calidad y confirmando su gran potencial para el consumidor europeo. Un grano 100% arábica, con cultivo 100% orgánico, ligero de acidez, sabor afrutado, de cuerpo pleno, con un ligero amargor y un retrogusto largo con notas de caramelo, chocolate y nuez serían los elementos que darían forma a cada taza que vendría más adelante.

La sostenibilidad de este producto se extiende desde entonces a cada eslabón de la cadena. Tlako confía en tostadores locales para el proceso, asegurando calidad y experiencia. Cada tostado es rigurosamente probado para mantener un control de calidad consistente. No se almacena café tostado; se tuesta y se envía inmediatamente según los pedidos, lo que elimina costos innecesarios, reduce los desperdicios y garantiza su frescura.

Al día de hoy, consumidores tanto suizos como de diversas nacionalidades han disfrutado todo el sabor y la pasión de los productores chiapanecos impregnados en cada grano de café, a través de múltiples lugares, como el restaurante Gütsch, ubicado en la parte más alta del exclusivo resort de Andermatt, en los Alpes Suizos, uno de los lugares a mayor altitud en el mundo (2,334 m sobre el nivel del mar) con una Estrella Michelin; además de su disponibilidad en todo el país a través de su sitio web.


| Una oportunidad con historia

El café de Tlako representa un caso de estudio de transformación del commodity café en producto prémium con historia. Para cada uno de los clientes institucionales incorporados a través del tiempo se ha convertido en una oportunidad relevante, con valor de marca, experiencia, sostenibilidad y exclusividad. No es simplemente agregar un gran café al menú; es construir un activo de diferenciación que puede potenciar aspectos tanto económicos como de fidelización a través de diversos productos y servicios asociados a la marca.

En un mundo donde lo que se consume importa tanto como quién lo produjo y cómo se produjo, la marca ofrece la posibilidad de brindar a sus clientes una bebida exquisita y una experiencia con sentido; y para el potencial inversionista, esa combinación de sabor, sostenibilidad y narrativa se traduce en una propuesta de valor superior, que puede marcar la diferencia en un mercado cada vez más competitivo.


| De vuelta al origen

Tras algunos giros del destino, este año el café Tlako comenzó su distribución comercial en México, regresando al lugar donde nació, con el apoyo y experiencia del restaurante Tarumba en Chiapas y Tostadora de Cafés Extraordinarios como tostador local. Los consumidores mexicanos pueden finalmente degustar y saborear el café del Tacaná, ya sea a través de la compra directa en su sitio web o contactando a la marca para ser parte de una red B2B en constante crecimiento.

El café del Tacaná es un testimonio vivo de cómo los modelos de negocio con propósito pueden prosperar. Este café no es solo una bebida; su principal objetivo ha sido siempre ofrecer un producto único y delicioso, y compartir con cada amante de esta bebida una experiencia exclusiva y sostenible que contribuye directamente a mejorar la calidad de vida de una comunidad que está más viva que nunca. AN

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