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Hardball y softball en el ejercicio directivo

Por: Rodrigo Garza Burgos y Jorge Llaguno Sañudo Swipe

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George Stalk Jr. y Rob Lachenauer, consultores de negocios, planteaban la necesidad de regresar a ese juego duro (hardball) que permitiera a las empresas lograr una ventaja competitiva sin miramientos. Contrastaban esta visión con una postura más suave, centrada en el bienestar, que se ha ido colando en la manera de ser de las organizaciones y que, en su opinión, va mermando la competitividad. A partir de esta reflexión, plantean una pregunta que cuestiona algunas de las prácticas que cada vez vemos más en la acción directiva: ¿tu empresa juega a ganar o juega por jugar?

Tomemos sus ideas para reflexionar sobre las implicaciones de ambos enfoques.

George Stalk Jr. y Rob Lachenauer, consultores de negocios, planteaban la necesidad de regresar a ese juego duro (hardball) que permitiera a las empresas lograr una ventaja competitiva sin miramientos.

| Hardball: el juego duro

Parte de la idea de que lo importante es ganarle a la competencia, dando por hecho que ese es el objetivo. De manera estratégica, buscar las debilidades de los rivales y sacar ventaja de la situación. Para ello, el hardball plantea cinco estrategias clave:

1 Devastar los santuarios de utilidades del rival: Atacar las áreas más rentables de la competencia para erosionar su base financiera.

2 Plagiar con orgullo: Adoptar y mejorar ideas ajenas para acelerar la innovación.

3 Engañar a la competencia: Desorientar a los rivales sobre las verdaderas intenciones estratégicas.

4 Liberar una fuerza masiva y arrolladora: Concentrar recursos en un segmento crítico para dominarlo.

5 Aumentar los costos de los competidores: Forzar para que sus operaciones sean más caras y menos eficientes.

El hardball parte de la idea de que lo importante es ganarle a la competencia, dando por hecho que ese es el objetivo.

Esto tiene algunas implicaciones desde la perspectiva directiva. Para ganar, no solo basta una estrategia que busque aumentar la ventaja competitiva a costa de la debilidad del otro. Requiere una gran atención a la ejecución. Para ponerlo en el ámbito del juego, rara vez el equipo que juega mal gana. En la gestión directiva, esto implica procesos diseñados para generar valor, mecanismos de control para asegurar su cumplimiento, una voluntad férrea para ejecutarlos y diseño de sistemas que detecten y corrijan desviaciones.

| Softball: el juego blando

De acuerdo con la visión de Stalk y Lachenauer, esta es la cara de la empresa que cuida de las formas y vela por el bienestar de los colaboradores. El énfasis está en la persona, pero no en su bien, sino en lo que ellos ven como un paternalismo corporativo. El equivalente en el terreno de juego sería la fase del futbol infantil que implica que todos los niños son ganadores y que lo importante no es ganar sino divertirse. Aquél que pierde con estilo. Donde todos deben sentirse bien tratados, en un ambiente sano, siempre positivo y sin estrés, ni presiones consideradas como perniciosas.

El juego blando no busca perder; también busca ganar, pero el enfoque cambia: del proceso al talento, sin demeritar ninguno. Si uno quiere formar hijos fuertes, no los sobreprotege. Por el contrario, les pone metas, los anima de forma positiva, los reta y les da retroalimentación que les ayude a crecer, aunque a veces sea dura.

El juego blando no busca perder; también busca ganar, pero el enfoque cambia: del proceso al talento, sin demeritar ninguno.

Ambas estrategias buscan el éxito de la empresa. En nuestra opinión, las visiones separadas no hacen sentido. De poco sirve la eficiencia a costa de la persona destruyendo la viabilidad futura. No son visiones excluyentes: son complementarias, pero es muy importante el balance.

Preferimos un liderazgo humilde y colaborativo, que busca lograr la competitividad a través de una ejecución impecable, cuidando e involucrando a su equipo. Un liderazgo sin miedo a vencer al rival, mientras exalta a un equipo que consistentemente persigue y consigue victorias. AN

 


Rodrigo Garza Burgos y Jorge Llaguno Sañudo son profesores de las áreas de Dirección de Operaciones y Análisis de Decisiones de IPADE Business School.

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