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IA: de contenido a rentabilidad

Si una empresa utiliza la inteligencia artificial (IA) para generar publicaciones en redes sociales, redactar correos o producir imágenes para campañas, ¿puede considerarse una organización avanzada en el uso de IA? La respuesta es sencilla: no.

Por: Sylvia Hernández Benítez Swipe

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| La brecha no solo es tecnológica

Aunque la adopción de la inteligencia artificial (IA) en marketing ha crecido de forma acelerada en México durante los últimos años, gran parte de las organizaciones continúa concentrando sus esfuerzos en aplicaciones orientadas a la productividad y la generación de contenido. Sin embargo, las empresas más avanzadas a nivel global están utilizando la IA para algo mucho más valioso: mejorar la calidad de sus decisiones estratégicas y acelerar el crecimiento rentable.

La diferencia es relevante. Generar contenido más rápido puede aumentar la eficiencia. Tomar mejores decisiones puede transformar los resultados de una organización.

La buena noticia es que México ha avanzado de manera importante en la adopción de herramientas de inteligencia artificial. Organizaciones de todos los tamaños están incorporando soluciones para automatizar campañas, desarrollar contenido, segmentar audiencias y mejorar la experiencia del cliente.

Sin embargo, cuando observamos los mercados más avanzados, la conversación es distinta. En Estados Unidos, Reino Unido, Singapur y China, las compañías líderes ya están utilizando la IA para anticipar comportamientos de compra, optimizar las inversiones comerciales, personalizar experiencias en tiempo real e identificar oportunidades de crecimiento con una precisión sin precedentes.

La diferencia no está en el acceso a la tecnología. Las mismas plataformas y herramientas están disponibles prácticamente para todos. Lo que realmente marca la diferencia es la capacidad de convertir la tecnología en una ventaja competitiva sostenible.

Como señala McKinsey en sus estudios globales sobre adopción de IA, las organizaciones que están capturando mayor valor no son necesariamente las que más invierten en tecnología, sino aquellas que logran integrarla a sus procesos de negocio y a la toma de decisiones estratégicas.


| De usuarios de IA a organizaciones inteligentes

Aquí es donde surge la verdadera brecha. Muchas organizaciones utilizan IA para crear contenido, redactar mensajes, producir imágenes o automatizar tareas repetitivas. Son aplicaciones valiosas que generan ganancias inmediatas de productividad.

Las organizaciones líderes, en cambio, emplean IA para comprender mejor a sus clientes, anticipar comportamientos, optimizar inversiones, fortalecer la toma de decisiones comerciales y generar crecimiento rentable.

Los líderes globales ya están demostrando cómo la IA puede generar valor más allá de la productividad. Netflix la utiliza para fortalecer la retención mediante recomendaciones altamente personalizadas; Starbucks, para anticipar preferencias y personalizar ofertas a millones de clientes a través de su ecosistema digital; PepsiCo, para optimizar promociones, precios y decisiones comerciales a gran escala. En todos los casos, el objetivo no es automatizar el marketing, sino mejorar la calidad de las decisiones que impulsan el crecimiento y la rentabilidad.

La diferencia entre una organización que utiliza IA para redactar correos y una que la usa para optimizar precios, anticipar la demanda o personalizar ofertas en tiempo real es enorme. La primera mejora su eficiencia. La segunda transforma su capacidad para generar valor.

No es casualidad que, según McKinsey, marketing y ventas se encuentren entre las funciones empresariales en las cuales la inteligencia artificial está generando los mayores impactos en crecimiento e ingresos.

La pregunta ya no es quién utiliza IA. La pregunta es quién la utiliza para tomar mejores decisiones.


| Los desafíos detrás de la transformación

A pesar del entusiasmo que genera la inteligencia artificial, las organizaciones enfrentan obstáculos importantes para capturar todo su potencial. El primero es la calidad de los datos. Ningún algoritmo puede compensar información incompleta, dispersa o poco confiable. El segundo es el talento. La demanda de perfiles capaces de combinar capacidades analíticas, comerciales y tecnológicas crece más rápido que la oferta disponible. El tercero es la integración organizacional. En muchas empresas, marketing, ventas, tecnología y análisis de datos continúan operando en silos, limitando la capacidad de generar inteligencia de negocio.

A ello se suma un desafío de liderazgo. La IA no es únicamente una iniciativa tecnológica; es una transformación organizacional que exige nuevas capacidades de gestión, aprendizaje y toma de decisiones.


| La verdadera ventaja competitiva

Durante años, las organizaciones compitieron por tener mejores productos, mayor cobertura o campañas más creativas. En la próxima década, muchas competirán por su capacidad para aprender más rápido que sus competidores.

La inteligencia artificial tiene el potencial de convertirse en el sistema nervioso de las empresas modernas, conectando datos, clientes, procesos y decisiones en tiempo real. La ventaja competitiva no estará en quien tenga más herramientas de IA, sino en quien sea capaz de convertir datos en conocimiento, conocimiento en decisiones y decisiones en resultados.

La verdadera diferencia entre las organizaciones que liderarán esta nueva era y aquellas que simplemente adoptarán herramientas tecnológicas no estará en la cantidad de aplicaciones de IA que implementen. Estará en su capacidad para desarrollar talento, construir una cultura basada en datos y convertir la información en decisiones superiores.

Concluyendo, la primera etapa de la inteligencia artificial en marketing consistió en producir más contenido. La siguiente consistirá en generar más valor. Las organizaciones que comprendan esta diferencia estarán mejor preparadas para competir en un entorno donde la ventaja ya no provendrá del acceso a la tecnología, sino de la capacidad para transformarla en crecimiento rentable.

La verdadera transformación no comienza cuando una empresa adopta IA, sino cuando convierte esa tecnología en mejores decisiones y crecimiento rentable. AN

 



La Maestra Sylvia Hernández Benítez es Business Strategy Advisor (Business Transformation, Corporate Strategy, Strategic Innovation, Marketing & Communications).

LinkedIn: Sylvia Hernández

Twitter: @SylviaHB02
IG: @shb_strategicthinking
www.shb-strategicthinking.com

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