La confianza también vende
En la publicidad, como en cualquier industria creativa, el gran diferenciador no son las campañas ni los premios, sino las personas. Hoy que la inteligencia artificial acelera procesos, la confianza, la empatía y el respeto siguen siendo la base sobre la que se construyen las mejores ideas.
Por: Claudia CerezoContinua en la historia
| Las personas detrás de las ideas
Si alguna vez te has preguntado qué distingue a una agencia de publicidad de otra, te cuento lo que, a mi juicio, marca la diferencia. No son las campañas, los premios ni las cuentas gigantes. Es la gente. Las personas que piensan, crean, discuten, dudan y se entusiasman detrás de cada idea.
Justo de esto platiqué con alguien que sabe cómo hacerlo realidad: Montserrat Villafañe, CEO de DDB México, una directiva que lleva más de 20 años impulsando el crecimiento de marcas internacionales a través de estrategias de comunicación certeras y humanas. Montse me compartió lo que resume su filofosía: “El talento se cuida, se desafía y, sobre todo, se respeta”.

En DDB aplican lo que llaman las “cuatro libertades”: ser, fallar, perder el miedo y mantener el orden. A primera vista podría parecer una lista de frases inspiracionales, pero no lo son. En realidad, son los cimientos de la creatividad. La libertad de ser permite que cada colaborador aporte, sin esconder lo que es; la libertad de fallar evita que el miedo paralice; mantener el orden impide que las ideas se disuelvan en el caos; y perder el miedo abre la puerta a que incluso la voz más tímida se escuche. Gracias a estas libertades, la agencia de publicidad ha logrado crear un entorno donde la gente se anima a dar lo mejor de sí misma.
| Confianza: motor creativo
Claro que no es fácil. En un negocio como el de DDB, en el cual la presión por resultados inmediatos nunca termina, mantener este enfoque es un reto. ¿Cómo equilibrar la necesidad de cumplir objetivos con la libertad de crear? Montse dice que con confianza: confiar en el equipo, en sus capacidades y en su instinto. Eso no significa soltar el timón, sino poner límites claros que permitan que la creatividad florezca, sin miedo a equivocarse.
Estudios de Harvard Business Review destacan la importancia de la “seguridad psicológica” en los equipos creativos. Este concepto describe un ambiente donde las personas se sienten libres de proponer, de cuestionar y de arriesgarse sin temor a ser juzgadas o ridiculizadas. Cuando hay seguridad psicológica; es decir, respeto y confianza, la colaboración se fortalece y las ideas innovadoras fluyen con naturalidad.

Montse me contó que no cree en el micromanagement. Confía en su gente, la reta, la impulsa y la protege. Un equipo que se siente escuchado y respaldado trabaja más rápido, propone con seguridad y termina creando campañas más sólidas. “La cultura es la verdadera ventaja competitiva”, me dijo. Y tiene razón. No hay estrategia brillante que funcione si detrás hay un equipo desgastado o desmotivado.
| Talento y amabilidad: una dupla poderosa
Cuidar el talento también implica elegir bien a las personas y poner atención en la química humana. En DDB tienen una filosofía que me encantó: talented and nice. Tener talento y ser buena persona no se separan. La industria publicitaria está llena de egos capaces de romper procesos, así que la amabilidad es un verdadero activo estratégico. La creatividad se cultiva con respeto, empatía y colaboración.

Creo que ahí está una de las claves del liderazgo actual: entender que cuidar el talento no es solo retenerlo, sino acompañarlo. Y eso demanda sensibilidad, observación y la capacidad de leer el ánimo del equipo. Al final, el liderazgo no se mide solo por resultados, sino por cómo ayudas a crecer a quienes trabajan contigo.
| Tecnología con alma humana
Por otro lado, está la tecnología. Como en muchas industrias, la inteligencia artificial (IA) también llegó para quedarse en el mundo de la publicidad: sirve para acelerar procesos, ordenar ideas y probar caminos más rápido. De hecho, un artículo de McKinsey titulado “La organización del futuro: habilitada por la IA generativa, impulsada por las personas” señala que las empresas que combinan talento humano con tecnología no solo pueden acelerar la automatización y mejorar la experiencia de los empleados, sino también impulsar la innovación y la competitividad. La tecnología potencia lo que ya existe, pero no crea nada por sí sola.
Montse ha comprobado que esto es cierto en la práctica. Me contó que, cuando llegó a Grey Argentina, la agencia estaba al borde del colapso. Tres años después, se había convertido en la más creativa del país. ¿Qué lo hizo posible? Eligió a las personas adecuadas, cuidó a los clientes y protegió la calidad de vida del equipo. Sin micromanagement ni presión desmedida; con liderazgo, confianza y espacio para equivocarse.

A mi parecer, la experiencia de Montse demuestra que cuando se combina talento humano con un entorno de apoyo y respeto —como señala McKinsey—, se puede generar innovación real y sostenida, mucho más allá de lo que la tecnología por sí sola podría lograr.
Después de platicar con Montse me quedó claro que la tecnología puede avanzar a pasos agigantados, pero lo que hace que una idea funcione son las personas que la piensan y la impulsan. Las empresas que invierten en su gente, que permiten la libertad dentro del orden y que crean espacios seguros para pensar distinto son las que de verdad logran innovar. AN