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Mastercard y el futuro de los pagos en México

Cómo la digitalización de la economía impulsa el crecimiento y la competitividad en México

Por: Ulises Navarro y Claudia Cerezo Swipe

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| México, un mercado con alto potencial

La digitalización de los pagos representa mucho más que un cambio tecnológico: es una oportunidad estratégica para que las empresas aumenten ingresos, optimicen operaciones y fortalezcan la relación con sus clientes. Mastercard lidera la transformación, combinando innovación, tecnología y seguridad, para convertir cada transacción digital en datos valiosos que fortalezcan la competitividad y amplíen el acceso a servicios financieros.

Mastercard es un actor clave en la transformación digital de los pagos a nivel global. Con cerca de seis décadas de trayectoria, la compañía ha evolucionado desde su origen como una asociación de bancos en Estados Unidos, hasta convertirse en una empresa tecnológica que combina servicios financieros, innovación y seguridad digital. Su estrategia no solo se limita a procesar transacciones; sino que transforma los datos en valor y ofrece soluciones que impulsan el crecimiento de sus clientes y del ecosistema financiero.

México, es un mercado en el que aún se puede ampliar la adopción de pagos digitales y Mastercard ve esa oportunidad para acelerar la adopción digital, potenciar las pequeñas y medianas empresas (pymes) y redefinir la relación del consumidor con los servicios financieros. En esta entrevista, Mauricio Schwartzmann, Country Manager de Mastercard México, explica cómo la compañía combina innovación tecnológica, colaboración y visión de mercado para liderar este cambio estructural en la economía.

Mauricio Schwartzmann

Country Manager de Mastercard México

AN Mauricio, hace varios años Mastercard viene innovando en materia de digitalización y nuevos servicios. ¿Cómo les ha ido con esa estrategia y hacia dónde van?

La evolución de Mastercard a nivel global ha sido muy interesante. Nacimos como una asociación de bancos en Estados Unidos para facilitar la aceptación de tarjetas entre ellos, y desde entonces hemos evolucionado hasta convertirnos en una de las compañías más valiosas del mundo en términos de marca y capitalización. Hoy somos una empresa global de tecnología en el ecosistema de medios de pago, con una gran apuesta en servicios e innovación. Esto es reflejo de una propuesta de valor sólida que nos ha permitido mantener un crecimiento sostenido en los últimos años.

El mercado reconoce esa estrategia. Esto responde a una fórmula muy clara: mientras más pagos procesamos en nuestras redes, más servicios podemos ofrecer a nuestros clientes, y al aprovechar los datos disponibles, generamos un círculo virtuoso de crecimiento. Además, nuestra visión de desarrollo de mercados nos da un enorme potencial.

AN En países como México, ¿qué oportunidades ven para migrar hacia pagos digitales

México es un caso emblemático. En los últimos tres o cuatro años hemos logrado una tracción muy relevante gracias a la digitalización de la banca, la aparición y el escalamiento de las fintech, el crecimiento en el uso de smartphones y la adopción de nuevas tecnologías de pago. Todo esto ha transformado la relación de las personas con los servicios financieros. Hoy existe una oferta más amplia, con propuestas de valor diferenciadas, sin comisiones y con mejor servicio. Ese dinamismo del ecosistema nos impulsa, porque nuestro éxito está directamente alineado con el de nuestros clientes.

Nuestro modelo es B2B2C: trabajamos con emisores y con todos los jugadores del ecosistema de medios de pagos que, a su vez, atienden a consumidores y comercios. Si hay más opciones para el consumidor, más negocios se generan para todos, incluido Mastercard. A esto se suman innovaciones como la tokenización, los pagos sin contacto, Click to Pay o la posibilidad de que un celular funcione como medio de aceptación. Todo esto ha acelerado nuestro crecimiento y ha fortalecido nuestra posición.

Me entusiasma lo que hemos logrado en estos años, pero todavía más lo que viene. Con estas bases, tenemos una enorme oportunidad para seguir impulsando la digitalización de la economía.

AN ¿Qué habría que hacer para lograr esto?

La gran pregunta es cómo seguimos acelerando el ritmo actual de la digitalización.
Yo diría que hay al menos tres palancas fundamentales. La primera es la coordinación entre sector público, sector privado y agentes económicos para impulsar tanto el crecimiento de México como la adopción de tecnología, que es el gran habilitador de este proceso. Aquí hay una oportunidad clara: el gobierno tiene una visión de inclusión financiera, las empresas están comprometidas y hay coincidencia en espacios de crecimiento fundamentales, como las pymes. Pensemos que hoy las pequeñas y medianas empresas son las que más se benefician de la economía digital. Si logramos transformarlas, transformamos al país.

La segunda palanca es la tecnología. Cada vez hay más celulares, más aplicaciones, mejor conectividad y un acceso creciente a soluciones digitales. Además, la demografía juega a favor: la población joven está mucho más dispuesta a relacionarse con servicios 100% digitales que generaciones anteriores.

La tercera tiene que ver con la percepción del usuario. Durante años hubo cierto temor a la digitalización, pero hoy se empieza a entender mejor los beneficios que tiene la economía digital. Antes, lo común era retirar todo el salario en un cajero; ahora hay más lugares para pagar digitalmente, y además existen beneficios tangibles: programas de recompensas, puntos, millas, seguridad, tasas de ahorro atractivas e incluso acceso a crédito con mejores condiciones, gracias a la información que generan los pagos digitales. En otras palabras, la gente ya percibe que usar medios digitales es buen negocio.


AN Cuando observamos el avance del mundo digital, también surge el tema de la ciberseguridad. Cuantas más transacciones digitales existan, mayor es el riesgo de intervención indebida. ¿Cómo aborda Mastercard este tema?

La ciberseguridad es un desafío global que evoluciona constantemente. Ante este entorno, Mastercard invierte en innovación y colaboración para anticipar riesgos y fortalecer la protección de los usuarios y empresas en tres aspectos fundamentales:

ENTENDER EL RIESGO: conocer las amenazas y tener las herramientas necesarias para protegerse. Mastercard cuenta con capacidades destacables que van más allá del mundo de los pagos, como la adquisición de la empresa Recorded Future, que ofrece soluciones de ciberseguridad para identificar riesgos y vulnerabilidades.

REGULACIÓN: es necesario que existan normas que protejan el ecosistema. En México hay iniciativas en curso hacia una ley integral de ciberseguridad; avanzar en este marco regulatorio será clave para acompañar el crecimiento digital.

PERSECUCIÓN Y SANCIÓN DE DELITOS: es importante contar con juzgados especializados que puedan atender estos asuntos. Actualmente, existen retos todavía en este sentido.

Al igual que en el ecosistema de pagos, la ciberseguridad funciona como un ecosistema colaborativo: si una empresa comparte información sobre un ataque, otras pueden protegerse y anticiparse a riesgos similares. En México estamos viendo avances en este sentido, pero el trabajo conjunto será clave para fortalecer la seguridad digital.


AN De ser reconocida principalmente por sus tarjetas, Mastercard pasó a liderar un ecosistema de pagos digitales. ¿Cómo se traduce este cambio para los usuarios y los comercios?

Hoy nos movemos hacia un ecosistema de pagos distinto, donde los consumidores pueden utilizar tanto sus tarjetas tradicionales como soluciones digitales innovadoras. Por ejemplo, cuando pagas con Mastercard en una terminal, escuchas un sonido que llamamos Sonic Brand, que confirma que estás usando nuestra marca. Esto asegura que, aunque los pagos sean cada vez más digitales e incluso invisibles, los usuarios sepan que están interactuando con Mastercard.

El futuro incluye pagos invisibles, mediante biométricos o el uso de la identidad para transacciones. Por ejemplo, en algunos comercios en Estados Unidos ya puedes pagar colocando tu mano o tu rostro. En un escenario así, mantener la confianza de la marca es fundamental: los usuarios deben saber que sus pagos están seguros, que nadie accederá a sus activos y que recibirán sus productos o servicios.

En el ecosistema hay múltiples medios de pago: billeteras digitales, tarjetas, transferencias entre cuentas y más, así que la interoperabilidad es importante. La idea es que, como usuario, no solo tengas un proceso seguro, intuitivo y sencillo, sino que también puedas elegir el medio de pago que prefieras.

Por ejemplo, en México operamos con SPEI. Entonces, cuando una empresa quiere conectarse al ecosistema de pagos, nosotros podemos ofrecer tarjetas de prepago, de débito, de crédito, pagos vía SPEI, pagos de servicios… y, al final del día, lo que realmente importa no es el medio que uses, sino que tengas la libertad de escoger el que te resulte más conveniente.

AN Mauricio, sin duda muchos de los ingresos de Mastercard están muy diversificados, pero ¿dónde ves el mayor potencial de crecimiento en nuestro país?

El principal potencial de crecimiento está en la digitalización de los pagos. Esto no se trata de competir con otra marca, sino de capturar un mercado que hoy no está atendido y llevarlo al mundo digital, con los beneficios que esto implica tanto para el usuario como para el país.

Piensen, por ejemplo, en una pyme. Hoy, muchas venden únicamente de la forma tradicional y tienen acceso limitado o costoso al crédito. Pero ¿qué pasaría si mañana esa pyme empezara a recibir pagos digitales? Al aceptar estos pagos a través de una terminal o incluso un celular, se facilitan y diversifican las transacciones y, además, se pueden ofrecer otros servicios: venta de tiempo aire, corresponsalía bancaria, depósitos, entregas de dinero, entre otros.

Esa terminal o celular se convierte en una nueva fuente de ingresos. Además, cada transacción genera datos sobre cuánto se vende, cuándo y a quién. Con esa información, una entidad financiera puede ofrecer crédito en buenas condiciones, tarjetas con beneficios y otros servicios, como pago de nómina o capital de trabajo, para que esa pyme pueda crecer aún más.

En pocas palabras, los pagos digitales se vuelven un catalizador: ayudan a las empresas a crecer, formalizarse y, en general, acceder a más oportunidades de desarrollo.

El reto, claro, está en cómo hacerlo. Requiere cambiar costumbres, hábitos, creencias y miedos que se han acumulado durante años. Pero si logramos una colaboración efectiva entre el sector público y privado, aprovechando la tecnología y la capacidad de innovación, creo que el potencial de crecimiento en México es enorme.

AN ¿Qué nuevos proyectos tiene Mastercard? Seguro hay varios que se puedan dar a conocer.

Parte central de nuestra estrategia actualmente tiene un enfoque microeconómico: necesitamos más terminales en México y más tarjetas. Para avanzar hacia una economía cada vez más digital, es fundamental que más personas tengan una tarjeta en su bolsillo y que más comercios acepten este tipo de pagos.

Muchas de nuestras iniciativas buscan precisamente penetrar estos dos frentes: por un lado, los comercios, que son quienes aceptan los pagos; por otro, los usuarios y las empresas, que hoy pueden usar su celular como terminal o contar con más tarjetas.

Por ejemplo, en el ámbito de aceptación, estamos acelerando los pagos en el transporte público. Ahora es posible pagar con tu tarjeta en el Metrobús, en el Metro o en el sistema de transporte del Estado de México. Casos de uso como estos, de tickets de bajo valor y alta frecuencia, generan hábitos en los usuarios y ofrecen beneficios como puntos.

En cuanto a usuarios y empresas, nos enfocamos en cómo ayudar a los jugadores existentes y nuevos a crecer. Los bancos, a través de sus soluciones digitales, están empezando a atender a las pymes de manera diferente, facilitando la aceptación de pagos digitales. Las fintechs, por su parte, atienden segmentos de la economía que históricamente no tenían acceso debido al alto costo de servicio. Y todo esto se complementa con la tecnología que traemos a México: nuestra Cámara de Compensación de Pagos con Tarjeta, que ya opera a nivel global y que ahora estamos escalando aquí en el país.

Además, hemos impulsado el cambio en la forma de pagar. Los pagos sin contacto representan hoy más de un cuarto de las transacciones en México, frente a apenas un 4% hace tres años. Esto permite que la gente se acostumbre a “tocar y pagar”. También está Click to Pay, una tecnología que permite hacer compras en línea con un solo clic, utilizando los datos de la tarjeta ya registrados.


AN Si viéramos el mercado global como una pirámide, muchas de estas estrategias parecen dirigirse hacia la base. Cuando mencionas la necesidad de más terminales, uno podría pensar: ¿dónde exactamente? Hoy en día, muchos comercios pequeños ya aceptan pagos, así que parece que la cobertura está bastante avanzada.

Exactamente, lo han entendido bien. En los grandes comercios que frecuentan, la aceptación de pagos digitales ya está cubierta. Allí nuestra estrategia se centra en que los consumidores utilicen más sus tarjetas.

Para los comercios más pequeños, lo que buscamos es doble: que tengan aceptación de pagos digitales y que los usuarios efectivamente los utilicen. La estrategia depende, por lo tanto, del segmento al que nos dirigimos.

Por ejemplo, medimos cuánto del gasto total de las personas en la economía se realiza con tarjetas, una métrica que llamamos PCE (Personal Consumption Expenditures). En México, este porcentaje se encuentra en torno al 20%, mientras que en Brasil alcanza el 60%. Esto significa que aún necesitamos más terminales, más tarjetas y fomentar su uso. Para lograrlo, trabajamos con bancos, gobierno, fintechs y comercios, priorizando las acciones que generan mayor impacto.

En Mastercard estamos muy emocionados con la oportunidad que hay en México. Tenemos un papel privilegiado al trabajar con todos los actores del ecosistema y también con el gobierno. Creo que lo más importante es la colaboración: únicamente trabajando juntos podremos aprovechar esta oportunidad, llevar a México al siguiente nivel y consolidarlo como una de las economías más relevantes a nivel global. AN

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