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México tiene talento. ¿Es suficiente para competir?

Por: Cristian von Schulz-Hausmann Swipe

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Durante el siglo xx y principios del actual, la competitividad de los países estuvo determinada por sus recursos naturales, infraestructura o capacidad industrial. Pero la ecuación cambió. El talento humano, especialmente el de carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), y la capacidad de las organizaciones y de sus líderes para convertirlo en innovación son decisivos.

El talento humano, especialmente el de carreras STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas), y la capacidad de las organizaciones y de sus líderes para convertirlo en innovación son decisivos.

| Innovación, la clave

En la industria farmacéutica, este cambio es muy visible. La inteligencia artificial (IA), la biotecnología, la ciencia de datos y la automatización están redefiniendo cómo se descubren, desarrollan y fabrican medicamentos. Para México, aprovechar esta oportunidad exige talento capaz de convertir ciencia y tecnología en innovación.

De acuerdo con el estudio Education at a Glance 2025 de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), 26% de quienes egresan de los programas de licenciatura en nuestro país provienen de áreas STEM, frente al promedio de 23% de la OCDE. Este dato muestra que existe interés por estas disciplinas. Sin embargo, estar por encima del promedio de la OCDE no significa que México esté formando el talento que demandarán los próximos años.

En México, 95% de las empresas consultadas espera que las herramientas de IA transformen sus operaciones, según el reporte The Future of Jobs 2025 del FEM.

Según la plataforma Compara Carreras 2025 del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), 46% de la matrícula universitaria se concentra en 10 carreras tradicionales, como Derecho o Administración. De seguir esa tendencia, para 2050 habrá 28.7 millones de profesionistas en áreas de baja demanda laboral, mientras faltará talento en sectores estratégicos como salud, energía y tecnologías de la información. Para cerrar la brecha en STEM tendría que haber al menos 137% más de egresados en estas carreras que en 2024.

El Foro Económico Mundial (FEM) estima que cerca del 40% de las habilidades requeridas en los empleos cambiará para 2030, y 63% de los empleadores identifica las brechas de habilidades como una barrera para transformar sus negocios. En México, 95% de las empresas consultadas espera que las herramientas de IA transformen sus operaciones, según el reporte The Future of Jobs 2025 del FEM. En la industria farmacéutica, esto demanda perfiles híbridos: científicos que entiendan de datos, médicos que colaboren con ingenieros y líderes capaces de orquestar equipos multidisciplinarios.

Como médico y líder de una compañía de ciencia y tecnología, he podido comprobar que la innovación rara vez es producto de una sola disciplina. Los avances aparecen cuando distintas áreas trabajan para resolver un mismo problema.

| La dupla perfecta

El talento que México necesita debe combinar conocimientos técnicos con capacidades humanas: pensamiento crítico, creatividad, curiosidad, colaboración, comunicación y adaptabilidad. A medida que avanza la IA, adquieren mayor valor las habilidades para formular mejores preguntas, cuestionar lo establecido y convertir conocimiento en soluciones concretas para los pacientes.

Construir ese talento exige un liderazgo compartido y una colaboración estrecha entre universidades, empresas y gobierno.

En Merck asumimos este compromiso con acciones concretas. A través del programa Mexicanas ConCiencia, ofrecemos becas y estancias de investigación en Alemania a mujeres científicas de origen indígena, impulsando la educación científica, la equidad de género y la inclusión. Además, junto con el Cinvestav inauguramos el primer M-Lab Collaboration Center enfocado en impulsar la innovación, la colaboración entre la industria y la academia, y el desarrollo del sector en el país. Así contribuimos a ampliar la base de talento con la que México enfrentará los desafíos de las próximas décadas.

La competencia global por el talento ya comenzó. Los países y las compañías que logren conectar educación, ciencia, industria e innovación estarán mejor preparados para atraer inversión y generar conocimiento, propiedad intelectual y soluciones.

La competencia global por el talento ya comenzó. Los países y las compañías que logren conectar educación, ciencia, industria e innovación estarán mejor preparados para atraer inversión y generar conocimiento, propiedad intelectual y soluciones. Para lograrlo, se requiere infraestructura y tecnología, pero sobre todo talento. En la economía del conocimiento, el recurso estratégico más importante de un país está en las ideas, la curiosidad y la capacidad de su gente. AN

 


Cristian von Schulz-Hausmann es director general de Merck México

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