Red Hat: construir capacidades digitales para competir
La multinacional estadounidense con sede en Carolina del Norte apuesta por un modelo en el que las empresas no reciben soluciones cerradas, sino las herramientas para crear capacidades digitales propias.
Por: Valentín LópezContinua en la historia
Javier Cordero
Vicepresidente de Red Hat para el norte de Latinoamérica
| La innovación es la clave en los negocios
Desde hace algunos años, las empresas han invertido en tecnología con la expectativa de transformarse digitalmente. Sin embargo, comprar el software más avanzado ya no garantiza una ventaja competitiva. Para Javier Cordero, vicepresidente de Red Hat para el norte de Latinoamérica, la diferencia está en la capacidad de cada organización para construir herramientas que respondan a sus propios retos y evolucionen al ritmo de su negocio.
Esa idea define el papel que Red Hat busca desempeñar en el mercado. En lugar de desarrollar aplicaciones listas para usarse, la multinacional estadounidense proporciona la infraestructura tecnológica sobre la que sus clientes crean sus propias soluciones, modernizan la que ya tienen e incorporan capacidades de automatización e inteligencia artificial (IA). El objetivo es que cada organización desarrolle aquello que la distingue, en lugar de depender de herramientas idénticas a las de sus competidores.
“La innovación ocurre cuando las empresas encuentran nuevas maneras de relacionarse con sus clientes, administrar sus operaciones o crear modelos de negocio” explica Cordero. “Nuestro trabajo consiste en darles la tecnología y la forma de trabajar para que puedan construir esas capacidades”.
| Las piezas para construir algo propio
Durante mucho tiempo, la transformación digital se entendió como la implementación de un nuevo sistema para administrar procesos o atender clientes. Hoy, sostiene el directivo, ese enfoque es insuficiente. Plataformas para gestionar finanzas, inventarios o la relación con los consumidores existen para prácticamente cualquier organización. La diferencia está en la capacidad para adaptarlas, combinarlas y desarrollar sobre ellas procesos que respondan a la realidad de cada empresa.
Cordero lo explica con una imagen sencilla: Red Hat entrega las piezas para que cada organización construya su propia solución. Su portafolio incluye sistemas operativos empresariales, plataformas para desarrollar aplicaciones, herramientas de automatización y soluciones relacionadas con IA. Más que productos terminados, estas piezas son componentes tecnológicos que permiten a las empresas crear nuevas capacidades digitales.
“Si todas las organizaciones compran las mismas aplicaciones, ninguna obtendría una ventaja duradera. En cambio, cuando una empresa desarrolla una nueva forma de atender a sus clientes, agiliza sus operaciones o crea un servicio que antes no existía, construye una capacidad difícil de replicar”.
| Trabajando en equipo
Pero la tecnología es apenas una parte del proceso. La otra tiene que ver con la manera en que trabajan las organizaciones. Cordero sostiene que muchas oportunidades de innovación se pierden porque las áreas operan de forma aislada. Producción, ventas, finanzas, logística o servicio al cliente suelen perseguir objetivos propios, cuando muchos de los problemas requieren una visión compartida.
Por ello, además de tecnología, Red Hat impulsa metodologías que fomentan la colaboración entre equipos y ayudan a identificar qué procesos vale la pena transformar. Incluso ha acompañado a diversas organizaciones en la creación de áreas de innovación y en llevar estos esfuerzos a las agendas estratégicas de las empresas.
“Te doy las piezas del Lego, pero en realidad te ayudo para que eso que vayas a construir genere eficiencias sustantivas para las organizaciones y para las personas”, resume.
Este modelo ha encontrado aplicación en industrias con necesidades muy distintas. Red Hat trabaja con empresas de servicios financieros, retail, telecomunicaciones, sector público y organizaciones de todos los tamaños. Cordero reconoce, sin embargo, que algunos sectores avanzan a un ritmo particularmente acelerado. La banca enfrenta la presión de nuevos jugadores digitales y de clientes que esperan realizar prácticamente cualquier operación desde un dispositivo móvil. En retail, el reto consiste en integrar experiencias que cruzan distintos canales, en los que una compra puede comenzar en un teléfono, continuar en internet y concluir en una tienda física. En telecomunicaciones, el despliegue de nuevas redes exige plataformas capaces de responder a una infraestructura cada vez más compleja.
| La innovación también es una forma de trabajar
Uno de los proyectos que mejor refleja esa manera de entender la transformación digital es el del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS). Red Hat colaboró con la institución proporcionando la infraestructura tecnológica, metodologías de trabajo y una cultura de innovación que contribuyeron a acelerar la digitalización de más de 2,000 servicios disponibles para los derechohabientes.
Cordero subraya que Red Hat no desarrolló el expediente clínico electrónico ni los sistemas hospitalarios. Su función consistió en ofrecer la plataforma tecnológica y la forma de trabajo para que el propio IMSS construyera esas soluciones. El cambio también alcanzó la cultura organizacional. Conforme avanzó el proyecto, el enfoque dejó de estar únicamente en la tecnología y empezó a partir de una pregunta distinta: ¿qué gana el derechohabiente con este proceso? Como dice Cordero: en el sector salud “el tiempo salva vidas”. Entonces, agilizar los procesos dejó de ser un objetivo tecnológico para convertirse en una manera de mejorar la atención.
Lo mismo ha sucedido con organizaciones como Banorte, Liverpool y Farmacias del Ahorro, que recurren a la tecnología para responder con mayor rapidez a mercados cada vez más dinámicos.
| La inteligencia artificial va a cambiarlo todo
Para Cordero, el siguiente gran cambio viene de la mano de la IA, una de las transformaciones tecnológicas más profundas de las últimas décadas, comparable por su alcance con otros momentos que modificaron la forma de hacer negocios. Pero a diferencia de tecnologías anteriores, como la rueda, las máquinas e incluso la nube, la evolución de la inteligencia artificial ocurre a una velocidad que obliga a las empresas a replantear continuamente sus decisiones y sus modelos de operación.
Desde la perspectiva de Red Hat, el desafío no consiste solamente en incorporar IA, sino en ponerla al servicio de problemas concretos. Por eso, la compañía ya trabaja en soluciones que utilizan esta tecnología para identificar vulnerabilidades en aplicaciones de código abierto y generar mecanismos automáticos de corrección, reduciendo tiempos y fortaleciendo la seguridad informática. Al mismo tiempo, mantiene una fuerte apuesta por la automatización, convencida de que los entornos digitales requerirán sistemas capaces de monitorearse, optimizarse y corregirse con una intervención humana cada vez menor.
Aunque la inteligencia artificial está redefiniendo el panorama tecnológico, Cordero sostiene que el propósito de Red Hat permanece intacto: ofrecer la tecnología y las metodologías para que las organizaciones construyan sus propias capacidades digitales. Porque las herramientas seguirán evolucionando, pero la capacidad de aprender, colaborar e innovar será la que determine qué empresas logran mantenerse un paso adelante. AN