Samsung apuesta por una IA más intuitiva: la estrategia detrás del Galaxy S26
Con su nueva serie Galaxy S26, Samsung Electronics busca que más personas accedan a tecnología de punta: prolonga la vida útil de los dispositivos, facilita la renovación y adapta cada equipo a distintos perfiles de usuario, combinando innovación y practicidad en la vida diaria.
Por: Ulises NavarroContinua en la historia
Misael Moreno
Director de Mercadotecnia para la división de Mobile eXperience en Samsung Electronics México
| El reto no es menor
Hoy, la competencia entre smartphones ya no está en las especificaciones, sino en la experiencia. Misael Moreno, director de Mercadotecnia para la división de Mobile eXperience en Samsung Electronics México, tiene claro el momento que vive la compañía en el país: un entorno desafiante, pero también lleno de oportunidades. El arranque de 2026 —explica— ha sido positivo, impulsado por el lanzamiento de la nueva serie Galaxy S26 en febrero pasado. Con estos productos, la firma surcoreana no solo busca mantener el ritmo de la innovación, sino superar un año previo que ya había marcado cifras históricas.
“Esperamos superar las ventas del año pasado, que de por sí ya habían sido un histórico. La línea anterior creció más de 13% año contra año y confiamos en que este lanzamiento mantenga esa dinámica”, señala el ejecutivo.
El contexto obliga a ser más precisos en la ejecución. El reto es crecer con una competencia cada vez más intensa y un consumidor mucho más selectivo. En este escenario, el lanzamiento del Galaxy S26 deja ver con claridad hacia dónde se está moviendo la marca: menos énfasis en las especificaciones y más en la experiencia del usuario.
Esta evolución pasa por la integración. “Más que hardware o software por separado, lo importante es cómo se integran de una manera intuitiva. La idea es que la inteligencia artificial (IA) haga el trabajo en segundo plano, que te conozca y que realmente te facilite la vida”.
| Del hardware a la experiencia: tecnología que entiende al usuario
Durante años, lo que diferenciaba a un smartphone eran atributos muy concretos: la cámara, la batería, la capacidad de almacenamiento. En la actualidad, eso empieza a quedarse corto frente a un usuario que ya da por sentadas muchas de esas capacidades y que exige algo distinto: que la tecnología realmente se adapte a su vida. Para Moreno, ahí está la clave: en cómo el dispositivo entiende al usuario, aprende de sus hábitos y simplifica su día a día sin que tenga que pensarlo.
Esa mayor integración también pone sobre la mesa otro tema: la privacidad. La información personal circula todo el tiempo, y la seguridad ya no depende solo de capas digitales, sino también de lo que ocurre en el mundo físico. De ahí que una de las innovaciones más relevantes del dispositivo sea la incorporación de una pantalla de privacidad que limita el ángulo de visión.
“Puedes tener toda la infraestructura de seguridad, pero basta un descuido físico. Queremos que el usuario tenga control sobre lo que se ve y cómo se usa su información”. La idea es proteger esos momentos cotidianos en los que la información puede quedar expuesta.
Este equilibrio entre innovación y confianza también se refleja en la productividad. De acuerdo con Moreno, el smartphone dejó de ser un complemento para convertirse en una herramienta central de trabajo y, en muchos casos, en el único dispositivo necesario para operar el día a día.
| Accesibilidad y presión del mercado: el otro frente estratégico
La accesibilidad de la innovación es otro elemento clave. El precio sigue influyendo en las decisiones de compra, así que la estrategia busca ofrecer tecnología de punta que sea fácil de adoptar. Por un lado, la compañía ha extendido la vida útil de sus dispositivos con hasta siete años de actualizaciones de software, lo que permite que un un teléfono siga vigente durante mucho tiempo. Por el otro, impulsa programas de renovación que facilitan el salto a nuevos equipos.
“Queremos ajustarnos a distintos perfiles. Desde quien prefiere mantener su equipo durante varios años, hasta quien quiere tener siempre lo último, con programas que hagan más accesible ese cambio”.
Pero la estrategia también tiene que enfrentar presiones externas. La demanda global de chips eleva los costos y obliga a cuidar las cadenas de suministro, mientras la competencia se intensifica. Del lado de los consumidores, también hay un cambio: comparan más, entienden mejor lo que compran y exigen propuestas claras, lo que hace que cada decisión de compra tenga que considerar tanto la innovación como la experiencia de uso.
La respuesta de Samsung ha sido ampliar el portafolio: equipos más compactos, versiones de mayor desempeño y distintas combinaciones según el tipo de usuario. No hay una sola solución, sino varias rutas para cubrir necesidades específicas.
Al mismo tiempo, hay elementos que se mantienen fundamentales. La cámara sigue siendo central; la batería, indispensable; la pantalla, el principal punto de contacto en un consumo cada vez más visual. Además, hay mejoras en la carga —para hacerla más rápida—, un diseño más ligero y mejor visibilidad incluso a plena luz.
| Tecnología a la mano
El lanzamiento del Galaxy S26 también viene acompañado de ajustes en el ecosistema. Por ejemplo, nuevos audífonos que incorporan mejoras en audio, cancelación de ruido y funciones que responden a gestos. Son cambios pequeños en apariencia, pero relevantes en el uso cotidiano.
Responder una llamada sin usar las manos es otro ejemplo. No parece disruptivo en papel, pero resuelve momentos reales. De eso se trata: de que el usuario tenga en sus manos un dispositivo realmente útil.
Y lo que está por venir va por el mismo rumbo. Habrá nuevos lanzamientos y renovaciones en distintas categorías a lo largo del año. La intención es que más personas puedan acceder a la tecnología sin complicar su uso.
Hoy, el diferenciador ya no está en sorprender con funcionalidades llamativas, sino en hacer que la tecnología se integre en la vida diaria, de manera natural y casi sin que nos demos cuenta. AN