Seguridad privada: la inversión que define el futuro de tu empresa
Alexandro Desfassiaux ha tomado las riendas de Grupo Multisistemas para convertir la seguridad privada en un activo estratégico que protege operaciones, anticipa riesgos y respalda decisiones críticas en un México cada vez más inseguro.
Por: Ulises Navarro y Claudia CerezoContinua en la historia
| La inseguridad demanda acciones diferentes
Durante mucho tiempo, la seguridad dentro de las empresas se entendió como una función necesaria, pero limitada. Formaba parte de la operación cotidiana, se resolvía con tener guardias en sitio y rara vez ocupaba un lugar central en la toma de decisiones. Era, en todo caso, un componente más dentro de una estructura mucho más amplia.
Ese enfoque ha quedado atrás. Hoy, en México, la seguridad se ha convertido en un factor que atraviesa la operación de principio a fin. Aunque no siempre aparece entre las prioridades de los planes de negocio, siempre termina influyendo en decisiones clave: dónde invertir, cómo mover mercancías, qué protocolos implementar o incluso qué riesgos está dispuesto a asumir el consejo directivo.
Los datos ayudan a entender lo que está pasando, pero no cuentan toda la historia. Según la encuesta DataCoparmex, la cual mide los factores que inciden directamente en la actividad empresarial y en la toma de decisiones de inversión, 46.8% de las empresas reportaron haber sido víctima de al menos un delito debido a la inseguridad del país.
En ese mismo sentido, la Asociación Nacional de Empresas de Rastreo y Protección Vehicular (ANERV) advierte que el robo al transporte de carga sigue siendo uno de los principales problemas para la logística en México. Sin embargo, más allá de las cifras, lo que está cambiando es cómo las empresas ven la situación: la inseguridad ya no es un riesgo eventual; está ahí todo el tiempo y obliga a actuar con precisión.
Ante este panorama, la seguridad privada empieza a tomar otro papel dentro de las organizaciones. Ha dejado de ser una solución reactiva y empieza a formar parte de la estrategia operativa. Este cambio responde a una necesidad concreta: poder seguir operando hoy, cuando un error cuesta caro y cualquier problema puede escalar con rapidez.
| 40 años de experiencia
Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial enfrenta este cambio de manera directa. Con más de cuatro décadas de historia, la empresa ha sido testigo de la evolución del sector, pero también vive ahora un proceso interno de cambio. Hace poco más de un año, Alexandro Desfassiaux Sánchez asumió la presidencia de la compañía fundada por su padre, Alejandro Desfassiaux. El cambio no busca romper con lo anterior, sino tomar lo que sí ha funcionado y ajustarlo a lo que hoy México necesita.
“Es una balanza muy delicada”, explica Alexandro. Y lo dice tal cual: hay una historia de más de 40 años detrás, con muy buenos resultados. Pero, al mismo tiempo, ese peso obliga a tomar decisiones con cuidado, sobre todo en un momento en el que la inseguridad, la tecnología y un mercado más exigente —que pide más control, más especialización por sectores industriales y mayor capacidad de reacción— han cambiado las reglas del juego.
Un ejemplo claro de esta evolución se ve en el crecimiento de Grupo Multisistemas. “Tengo el reto de regresar a los 10,100 elementos que la empresa tenía antes de la pandemia”, señala Alexandro. Volver a ese nivel implica responder a una demanda que ha ido aumentando, pero hacerlo sin sacrificar la calidad del servicio ni los protocolos de seguridad.
Pero crecer hoy no es solo sumar personal o abrir oficinas. Las empresas operan en un país en el que los riesgos de seguridad son cada vez mayores. “Después de lo que pasó con la captura del Mencho y el “Culiacanazo 2.0” en Guadalajara, se vio lo vulnerable que puede ser incluso una ciudad completa. En esas situaciones nuestra infraestructura y protocolos permitieron actuar con rapidez y respaldar a nuestros clientes, mostrando la importancia de contar con una empresa de seguridad confiable”, comenta Alexandro. Lo que antes era algo aislado, hoy aparece en varios puntos de la cadena.
| Cuando la tecnología también cambia las reglas
La tecnología ha traído un nivel extra de complejidad. Lo que ha pasado en otros ámbitos, como en la banca, las telecomunicaciones e incluso en la vida cotidiana, también está ocurriendo en el campo de la seguridad privada: las herramientas han cambiado y, con ellas, la forma en que operan quienes buscan vulnerar los sistemas de protección.
Alexandro lo explica con un ejemplo: las llamadas de extorsión. Durante años siguieron ciertos patrones y, con algo de experiencia, podían detectarse. Hoy, la inteligencia artificial puede replicar la voz de un directivo y generar situaciones creíbles que un guardia podría no notar. Distinguir entre lo real y lo falso se ha vuelto mucho más difícil, señala.
“Por eso hemos trabajado en que cada elemento esté capacitado según protocolos específicos de cada cliente y cuente con certificaciones que avalen su formación”, agrega. Esto complementa los programas de capacitación y desarrollo interno ya existentes.
La respuesta, en muchos casos, está en la tecnología. No como un sustituto, sino como apoyo para hacer más eficiente el trabajo y, al mismo tiempo, reducir la exposición al riesgo. Los esquemas de monitoreo remoto, los controles automatizados o los llamados “rondines virtuales” funcionan con esa lógica. Más que reemplazar al guardia, buscan redistribuir funciones y sumar capas adicionales de protección.
| La logística, el eslabón más vulnerable
La necesidad de este tipo de soluciones es mayor en el transporte de mercancías. Mover bienes por carretera es uno de los puntos más sensibles, y el comercio exterior sigue creciendo: según datos del Banco de México (Banxico), en febrero de 2025 las exportaciones totales sumaron cerca de 46,500 millones de dólares, con un crecimiento de 3.2% respecto al año anterior, impulsadas principalmente por la manufactura. Ese volumen se traduce en más camiones en las carreteras, pero también en más riesgos visibles.
“La industria transportista enfrenta golpes constantes en las carreteras, pero no es solo el robo de mercancías. También están los retrasos, los incumplimientos contractuales y el impacto en la reputación de las empresas”. Cada incidente, por pequeño que parezca, puede tener un efecto en cascada que afecta varias áreas del negocio.
Además, los riesgos no se limitan a la carretera. “En algunas empresas no hay protocolos claros para contar, cerrar y registrar los camiones al llenarlos. Ahí es donde suelen aparecer los faltantes”, explica Alexandro. Estos delitos pueden empezar desde la carga de la unidad, pasar por el registro de accesos y acompañamiento de los conductores, hasta la entrega final. Cada eslabón exige vigilancia y protocolos claros.
| Formar talento en un entorno exigente
En medio de estos cambios —la evolución de la seguridad privada, el crecimiento de Multisistemas y un México con riesgos de seguridad cada vez mayores—, la gente sigue siendo clave. Sin embargo, trabajar con personal de seguridad se ha vuelto más complicado porque hay que encontrar perfiles muy específicos.
“Hoy solo dos de cada 10 personas pasan nuestros filtros”, dice Alexandro. Esto quiere decir que hay pocas personas disponibles, pero también que el perfil que se busca es muy particular: se requiere gente con vocación, que entienda la responsabilidad de cuidar a otros y que sepa reaccionar rápido ante cualquier situación. Por eso, los procesos de selección de Multisistemas se han vuelto más rigurosos, y también se ha apostado por formar a la gente desde dentro, desarrollando habilidades que sirvan a largo plazo.
“Nosotros buscamos que las personas crezcan dentro de la organización. Hay quienes empezaron como guardias y hoy están en puestos de mando, tanto a nivel operativo como administrativo”, comenta Alexandro. Esto fortalece al equipo y mejora el servicio, algo fundamental en una industria en la que la confianza es imprescindible.
A la complejidad operativa y el reto del talento se suma otra presión: la rentabilidad. Los salarios, las regulaciones y otros costos han subido, mientras que el mercado sigue siendo sensible al precio. Encontrar el equilibrio entre cobrar lo justo y ofrecer un servicio de calidad no siempre es fácil.
Alexandro reconoce esta tensión, pero plantea un enfoque distinto: en vez de buscar resultados rápidos que puedan sacrificar estándares, apuesta por construir una operación sostenible. La rentabilidad, dice, no puede separarse de la calidad del servicio ni de las condiciones en que trabaja la gente.
| Nunca olvidar el pasado
Ese enfoque también se refleja en el liderazgo. La transición generacional de la empresa trae cambios en la estrategia, pero también en la cultura organizacional: más mujeres en puestos de decisión, nuevas formas de trabajar y, al mismo tiempo, mantener cerca al fundador como guía y referencia. “El que no conoce su historia está condenado a repetirla. Aprender de lo que ya pasó ayuda a tomar mejores decisiones y a evitar errores”, enfatiza el directivo.
El panorama para 2026 también trae incertidumbre global. Alexandro menciona que, aunque el enfoque está en México, los riesgos geopolíticos —como la posibilidad de conflictos internacionales— influyen de manera directa en la seguridad y en la planeación empresarial, haciendo aún más relevante contar con protocolos sólidos y personal preparado.
Al final, nuestra charla con Alexandro regresa al punto de partida: lo que significa operar en México en la actualidad. La inseguridad no es el único factor en juego, pero sí uno de los que más condiciona la operación. El Consejo Coordinador Empresarial ha señalado en distintos momentos que este tema incide directamente en la actividad económica, no solo por el impacto inmediato, sino por la incertidumbre que genera. AN