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Opinión

HABILIDADES DIGITALES, COMPETENCIAS CLAVE PARA LOS NIÑOS DEL FUTURO

La inteligencia digital, liderazgo, habilidades matemáticas e independencia son competencias que se pueden desarrollar haciendo uso de herramientas como la programación. También fomenta la creatividad, resolución de problemas, trabajo en equipo y multicultural

Por: María Vélez Swipe

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La “digitalización” llegó para quedarse y es una realidad que condiciona todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana, incluida la relación que las y los niños tienen con ella. De un tiempo para acá no resulta extraño ver un número cada vez mayor de pequeños utilizando tablets, smartphones u otras herramientas digitales en su día a día, pues desde el momento de su nacimiento, las generaciones más jóvenes han estado inmersas en una gigantesca ola de conexiones digitales: en la casa, la escuela, con los amigos, pues el mundo digital les ha ofrecido una nueva manera de aprender, divertirse y conectar con el entorno.

La tecnología es para ellos una herramienta que además de entretenimiento les brindará una clara ventaja al momento de acceder a mejores oportunidades de desarrollo en el marco de un mundo cada vez más dinámico y competitivo que demanda habilidades específicas para un panorama completamente digital, donde aprovechar el interés de los niños por la tecnología podría convertirlos en los próximos nuevos creadores y propulsores del cambio.


Quiero acotar que, me refiero a las habilidades digitales como habilidades para la vida es porque ellas aportan un impacto diferenciador en la vida diaria: en la escuela, en sus relaciones familiares, con sus amigos, en el ámbito deportivo y en las esferas del ocio y el entretenimiento, incluso en la manera en que se educan o crean relaciones a largo plazo.


La programación también forma parte elemental del cambio para las nuevas generaciones, pues esta herramienta permite crear “nuevos universos” y maneras de ver la vida a la vez que se desarrolla un lenguaje único que permite desarrollar esas habilidades tales como razonamiento lógico, resolución de problemas, organización y matemáticas para la vida de una manera muy intuitiva y competente para los futuros inventores.

Un ejemplo burdo pero muy ilustrativo es que el hacer un sándwich no es muy diferente a programar, ya que surge de la suma de tres componentes (pan, relleno, y aderezo) que, al presentarse juntos y ser validados, construyen el producto final que es el sándwich. El mismo concepto se traslada a la programación: pensemos en un videojuego que consta de componentes como mapas, personajes y acciones. Cuando aprendemos a programar, nuestro entendimiento del mundo se vuelve mucho más sencillo y sistémico.


He aquí el gran secreto: se trata de estimular su curiosidad y su deseo de aprender, lo que sin duda les será útil cuando crezcan y se encuentren inmersos en otros procesos que impulsen su competitividad, como en la universidad o en el ámbito laboral.

Asimismo, este tipo de habilidades serán la base para el aprendizaje de conceptos académicos más complejos, por lo que un alumno con conocimientos previos, por ejemplo, de lenguaje de programación, probablemente esté más preparado para afrontar los retos de una carrera profesional de una manera más asertiva que uno que no desarrolló este tipo de habilidades.


Desde nuestra perspectiva, familiarizar a las y los niños con la tecnología y hacer uso de ella en edades tempranas hará que enfrentarse a diversas situaciones les sea menos complicado y que su adaptación y respuesta a los nuevos retos sea más creativa, innovadora e incluso disruptiva.

Estoy convencida que una niña o un niño que adquiere habilidades digitales, simultáneamente refuerza sus habilidades no digitales, pues la confianza que adquieren en sí mismos les ayuda a mantener la calma para afrontar los desafíos que la vida traiga consigo y resolver de mejor manera los retos del futuro.

María Vélez es CEO y cofundadora de Crack The Code

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