Atte., cocina neomexicana que convierte una comida de negocios en una experiencia casual
En la colonia Juárez, a unos minutos del corredor financiero de Paseo de la Reforma, Atte. propone una alternativa para comer, reunirse y hacer negocios en un ambiente relajado, con una cocina mexicana contemporánea.
Por: Amílcar OlivaresContinua en la historia
| Una mesa para hacer negocios
En el mundo de los negocios, el lugar donde ocurre una reunión puede ser tan importante como los temas a tratar. Una comida puede definir el tono de una negociación, facilitar una conversación o convertirse en el espacio para construir una relación que difícilmente surgiría alrededor de una mesa de juntas.
La colonia Juárez se ha consolidado como una de las zonas más dinámicas de la Ciudad de México: cercana a Reforma, conectada con Polanco, Roma y Condesa, y rodeada de oficinas, corporativos, hoteles y nuevos espacios gastronómicos. Es precisamente ahí donde Atte. (abreviatura de Atentamente), el nuevo restaurante del chef Paco Hidalgo, encuentra su espacio.
Ubicado en la planta alta de una antigua casona de la colonia Juárez, el restaurante propone una experiencia que combina gastronomía, hospitalidad y una atmósfera casual. Un concepto que funciona tanto para una comida de negocios como para una reunión entre amigos después de la oficina.
La ubicación es uno de sus principales activos. Atte. se encuentra en la calle de Praga, en la colonia Juárez, dentro de uno de los corredores empresariales más relevantes de la capital, pero suficientemente alejado de la formalidad corporativa que suele acompañar a los restaurantes ubicados dentro de hoteles o grandes edificios. La experiencia aquí es más cercana, más relajada y, justamente por eso, adecuada para conversaciones que necesitan desarrollarse sin la rigidez de una comida ejecutiva tradicional.
Los espacios tienen una decoración sobria, elegante, con ventanales amplios que iluminan los espacios en blanco y negro y que respetan el estilo art déco de la casa. Se cuenta, además, con un privado, que puede utilizarse cuando se requiere mayor privacidad para las reuniones de trabajo.
Paco Hidalgo construyó el concepto alrededor de su filosofía: “Hazlo bello”, una idea sencilla y profunda en la que el centro es la hospitalidad y la atención al detalle. Su cocina parte del producto mexicano y de la nostalgia, pero utiliza técnicas contemporáneas para presentar platos reconfortantes que se disfrutan sin demasiadas explicaciones. El resultado es una propuesta gastronómica sofisticada; una cocina neomexicana accesible y deliciosa; una combinación especialmente pertinente para el comensal que busca calidad sin tantos protocolos.
| Los platillos de Alto Nivel
La carta permite diseñar una comida de negocios con diferentes niveles de formalidad. Para comenzar, el guacamole con aguacate criollo tatemado, chile serrano, espuma de aguacate y kale frita es una buena muestra de la propuesta: reconoce un plato cotidiano de la cocina mexicana y lo lleva a otro nivel a partir de texturas y técnicas.
Uno de los platos que vale la pena pedir es la sopa de lima con tsukune de pollo asado, chochoyotas y hojas frescas. La combinación resulta original y funciona particularmente bien como muestra de la personalidad de Hidalgo: toma referencias conocidas de la cocina mexicana y las transforma sin perder su carácter reconfortante.
La carta también tiene un componente personal. La enchilada potosina con cueritos y queso Cotija habla directamente del origen del chef y convierte una preparación regional en uno de los platos que mejor explican su relación con la cocina mexicana.
Para una comida menos formal, el sándwich de camarón con mayonesa de chile xcatik, acompañado de caldo de camarón, resulta especialmente atractivo. Es un plato que puede funcionar para una comida rápida entre reuniones, pero que mantiene la complejidad suficiente para convertirla en una experiencia gastronómica.
Entre los platos fuertes destaca el pescado tikin xic, asado en recado rojo y acompañado de ensalada de hojas frescas con vinagreta cítrica. Es otra muestra de cómo Atte. utiliza referencias regionales como punto de partida para una cocina contemporánea, sin convertirlas en interpretaciones excesivamente complejas.
El cierre también merece atención. Los helados caseros elaborados en Pacojet ofrecen una alternativa fresca y cambiante, mientras que la tarta de chocolate con mermelada de tomates y chile morita juega con el contraste entre chocolate, acidez y picante para cerrar la comida con una combinación poco convencional.
| Múltiples elementos que forman un conjunto
El verdadero valor de Atte. está en la suma de sus elementos. Para quienes trabajan en la zona de Reforma, el restaurante ofrece una alternativa a los espacios corporativos tradicionales. Para una reunión con clientes, permite mantener un nivel de servicio cuidado sin generar distancia. Y para un equipo de trabajo, ofrece un entorno suficientemente relajado para que una comida deje de sentirse como una extensión de la oficina.
La colonia Juárez ha demostrado que la nueva gastronomía de la Ciudad de México no necesariamente necesita grandes salones, direcciones exclusivas o conceptos ceremoniosos para convertirse en un punto de encuentro. También puede suceder en una antigua casa, en una mesa bien atendida y alrededor de platos que cuentan historias.
En Atte. esto se entiende bien. Su propuesta no compite con la comida de negocios tradicional: la actualiza. Hace de la hospitalidad una herramienta para generar conversaciones y de la gastronomía un motivo para prolongarlas. AN
* Amílcar Olivares es nuestro experto gastronómico. Divide su tiempo como socio y director de Operaciones de la agencia Trendal Comunicación e Influencia, y su pasión por el arte, la literatura, el vino y la gastronomía.