La UE, una alternativa a los aranceles de Trump
El acercamiento que hoy impulsan Canadá y la Unión Europea pone de relieve el valor de las alianzas internacionales en un momento de tensiones comerciales. México tiene décadas de relación con el bloque europeo, con comercio, inversión y nuevos proyectos de cooperación que pueden adquirir mayor relevancia.
Por: Gerardo YongContinua en la historia
| Autentica reflexión
Tal vez nunca nos hemos preguntado qué tan europeos podemos ser los mexicanos hasta que vemos la cultura transatlántica que nos formó poco a poco y, a veces, hasta sin darnos cuenta. Ni siquiera es necesario pensar en la hispanización a cargo del reino peninsular o del intervencionismo francés, sino en la forma en que se hicieron los negocios y sus resultados concretos hacia una modernización nacional a finales del siglo XIX.
Para muestra basta un botón. El Porfiriato fue un fuerte promotor de las relaciones comerciales y económicas con el Viejo Continente. De hecho, a uno de sus alfiles, José Ives Limantour, un descendiente franco-británico nacido en la capital mexicana en 1854, se le debe el fortalecimiento de la banca nacional, la captación de inversiones por parte de empresas europeas interesadas en operar en México y el impulso de obras públicas como los puertos y el ferrocarril, sin los cuales el país se habría sumido en el rezago infraestructural.
Es muy fácil olvidar las raíces europeas que tenemos debido a largas tradiciones de nacionalismos que han buscado opacar orígenes y secuencias en un país que es multirracial en su conformación. De hecho, la modernidad que tuvo México a finales del siglo XIX y principios del XX llegó más por canales europeos que de Estados Unidos, país que también creció con la influencia del Viejo Continente, aunque con un viraje más hacia la creación de un hegemonismo hemisférico que aún hoy sigue siendo vigente. Tras la llegada del presidente Donald Trump, este se ha vuelto cada vez más reacio e intolerante, al grado que sus medidas arancelarias y de presión política han impactado el desarrollo económico de México y, de paso, han detenido la dinámica relación que se tenía con la Unión Europea (UE).
| Inversión y cooperación estratégica
Pese a ello, Bruselas no ha dejado de hacerse presente en suelo azteca. En mayo pasado, el bloque europeo otorgó al gobierno mexicano un préstamo por 150 millones de euros (mde), como parte de un paquete económico destinado a favorecer la transición energética y otros objetivos estratégicos en el marco del Plan México. A través de un memorándum de entendimiento entre el Banco Europeo de Inversiones (BEI) y la Secretaría de Energía (Sener) se estableció como prioridad la financiación de proyectos de transmisión y distribución eléctrica mediante vías de generación renovable —también llamada tecnología de energía verde—.
La propuesta tiene lugar en un momento en el cual el mandatario estadounidense ha dejado en claro que sus prerrogativas se orientan más hacia el uso de combustibles fósiles y no a la adopción de medios de producción energéticos favorables al medio ambiente; una posición contraria a la que claramente están construyendo México y la UE.
La presidenta del BEI, Nadia Calviño, se reunió con los secretarios de Energía, Hacienda, Economía y Relaciones Exteriores durante su visita del 25 al 27 de mayo pasado, para firmar un acuerdo a través del Banco Nacional de Comercio Exterior (Bancomext) por 150 mde para impulsar la cooperación entre la UE y México, al que consideró como un socio estratégico en América Latina en un momento de intenso cambio global. Esta es solo una parte de un convenio por 3,000 mde que tiene como objetivo impulsar proyectos de transmisión y distribución eléctrica, así como habilitar iniciativas de generación energética renovable. El BEI es considerado como el brazo financiero de los 27 miembros europeos, además de ser uno de los bancos multilaterales de desarrollo más grandes del mundo.
| Objetivos centrales
Mediante este acuerdo se busca impulsar las relaciones estratégicas del BEI, que van desde lograr un impacto transformador en los sectores digital, climático y de energía, transporte, salud, educación e investigación, bajo la estrategia Global Gateway de la UE, que impulsa inversiones en infraestructura y otros sectores estratégicos bajo estándares sociales y medioambientales. Todo ello, en consonancia con los intereses y los valores de la Unión Europea, como la promoción del Estado de derecho, el respeto a los derechos humanos y a las normas y estándares internacionales.
“Representa la contribución de la UE para reducir la brecha mundial de inversión que acompaña las transiciones verde y digital, socialmente justas, más allá de las fronteras europeas, y para reforzar la competitividad y la seguridad de las cadenas de suministro globales”, señaló la Delegación de la UE en México en un comunicado difundido en su portal digital.
El exembajador Eduardo Eugenio Roldán Acosta, quien fungió como director para Europa y es actual catedrático en la Universidad Intercontinental y la Universidad La Salle, comentó a Alto Nivel que este proceso forma parte del Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación firmado entre México y la Comunidad Europea el 8 de diciembre de 1997, con lo cual se iniciaron las negociaciones comerciales con la UE.
| Los números no fallan
“Dicho acuerdo, en su inicio, representó solo el 5.6% del comercio de México con la UE. Entre 2000 y 2017 el comercio creció cuatro veces y alcanzó los 72,000 millones de dólares (mdd) en 2017. En esos 17 años, el bloque europeo invirtió 175,000 mdd en México. Hoy en día, México exporta el 10% de su comercio total a la UE. Es nuestro tercer socio comercial y el segundo inversionista más importante en nuestro país. Como ejemplo podemos destacar entre los principales productos exportados a esa región los agroalimentarios: alcohol, 267 mdd; café, 202 mdd; cerveza, 125 mdd; nueces, 81 mdd; manteca, grasa y aceite de cacao, 80 mdd; fructuosa, 66 mdd; jugo de naranja congelado, 64 mdd; espárragos, 61 mdd; garbanzos, 57 mdd; y guayabas, mangos y melocotones, 43 mdd”.
“La balanza comercial de México con la UE en 2025 representó más de 88,000 mdd, 24,000 mdd de exportaciones y 65,000 mdd de importaciones. La UE exportó más de 10,000 mdd en servicios y México exportó más de 5,000 mdd en servicios a la UE. Lo anterior significa que 45,300 compañías de la UE exportan a México y que se generan 400,000 empleos en la UE. De igual forma, más de 1,800 empresas europeas operan en México. Estas cifras reflejan la importancia de nuestra relación económica, política y cultural”, apuntó el exdiplomático.
México ha visto en la inversión europea un fuerte aliado para el desarrollo de su economía, tan solo hay que ver las cifras de la Inversión Extranjera Directa (IED) proveniente de esa región, acumulada entre 2015 y 2024 por los principales países europeos: 32,850 mdd provienen de España; 24,355 mdd de Alemania; 8,447 mdd de Bélgica; 7,360 mdd de Países Bajos; 5,202 mdd de Francia; 4,944 mdd de Italia; 1,841 mdd de Irlanda y 1,719 mdd de Luxemburgo.
| Canadá y el nuevo mapa de alianzas
El Tratado de Libre Comercio entre la UE y México (TLCUEM), firmado en el año 2000, permitió modernizar la relación bilateral mediante la incorporación de nuevos temas, como el comercio digital y la propiedad intelectual. El pasado 22 de mayo, ambas partes actualizaron este esquema, creando el TLCUEM 2.0 (Acuerdo Global modernizado y el Acuerdo Comercial Provisional), cuya finalidad es intensificar los flujos comerciales y de inversión, elevar la cooperación técnica y científica, así como fomentar, fortalecer y profundizar el diálogo político, la cooperación en temas globales y de interés común entre ambas partes.
La importancia que Europa está dando a este tipo de relaciones puede verse también en su acercamiento con Canadá. El pasado 16 de septiembre, la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso convertir a Canadá en el primer “miembro asociado” de la UE, en medio de las tensiones comerciales y políticas entre Ottawa y Washington. La propuesta busca llevar la relación más allá del actual acuerdo de libre comercio, conocido como CETA, mediante una “alianza para el futuro” que abarcaría sectores como manufactura avanzada, tecnología, producción de defensa, energía, minerales críticos, baterías, inteligencia artificial, computación cuántica y ciberseguridad.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, respaldó la propuesta y planteó profundizar la cooperación con Europa. Sin embargo, la figura de “miembro asociado” todavía no está definida jurídicamente y no existe un mecanismo establecido para determinar cómo funcionaría. Canadá ha señalado que busca acercarse al bloque sin convertirse en miembro pleno de la UE.
| ¿Dónde encaja México?
El caso canadiense resulta significativo por la relación que ya mantiene con Europa y por el momento que atraviesa el comercio internacional. México cuenta con acuerdos, inversiones y proyectos de cooperación con la UE en sectores estratégicos, por lo que el nuevo escenario puede abrir la posibilidad de mirar hacia ese mercado con mayor atención y buscar nuevas oportunidades de colaboración.
“Desde mi perspectiva personal estoy convencido que el nuevo Acuerdo Global entre la UE y México beneficia a ambas partes, pues muchas empresas europeas y mexicanas quedarán involucradas. Los 5,000 mde que se señalan en el mismo deben de destinarse a proyectos de infraestructura, al sector farmacéutico, a las energías limpias y al sector de movilidad. Estos fondos impulsarían el desarrollo nacional y fortalecerían las cadenas de suministro”, explicó Roldán, autor de más de 350 ensayos publicados en revistas nacionales e internacionales y de 46 libros, entre ellos: Retos e interrelaciones de la integración regional: Europa y América.
La relación de México con Europa vuelve a tomar fuerza en un momento de cambios económicos y comerciales. El acercamiento que hoy buscan Canadá y la UE muestra que los vínculos existentes pueden adquirir nuevas dimensiones cuando cambian las condiciones internacionales. El reto para nuestro país será convertir esa cercanía en mayores oportunidades de inversión, comercio y desarrollo. AN