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Opinión

Prepararnos para lo peor; actuar con lo mejor

Por: Alejandro Desfassiaux Swipe

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Al mirar el segundo semestre del año veo un escenario complejo para México. Las tensiones entorno al T-MEC, la amenaza constante de aranceles y nuestra dependencia de bienes que no producimos —como petróleo refinado— dibujan un panorama preocupante. Todo indica que lo que resta de 2025 será aún más complicado. De hecho, vislumbro una posible ruptura financiera global entre 2028 y 2030, comparable o incluso más profunda a la Gran Depresión de 1929.

Las tensiones entorno al T-MEC, la amenaza constante de aranceles y nuestra dependencia de bienes que no producimos —como petróleo refinado— dibujan un panorama preocupante.

| Decisiones firmes

Frente a este panorama, lo urgente es actuar desde nuestra trinchera. Como empresarios, no podemos darnos el lujo de esperar a que otros resuelvan. Nos toca tomar decisiones firmes, eficaces y éticas para mantener nuestras organizaciones en pie, aun en medio de la tormenta. Debemos hacer lo correcto, lo puntual y lo necesario.

El gobierno también tiene una responsabilidad clara: generar condiciones reales de confianza para que la inversión privada tenga espacio para florecer. Esto implica reorientar el gasto público hacia proyectos que incentiven el crecimiento, gastar con inteligencia y garantizar el cumplimiento de las reglas del juego. Sin instituciones sólidas y justicia imparcial, no hay clima favorable para la inversión. Y sin inversión, no hay crecimiento.

Como empresarios, no podemos darnos el lujo de esperar a que otros resuelvan. Nos toca tomar decisiones firmes, eficaces y éticas para mantener nuestras organizaciones en pie, aun en medio de la tormenta.

Uno de los temas que hoy dividen opiniones es el papel de las Fuerzas Armadas en tareas de seguridad pública. En mi experiencia, el Ejército Mexicano ha demostrado ser la única institución con la capacidad logística, operativa y organizacional para manejar una responsabilidad de esa magnitud.

La Guardia Nacional, bajo su mando, ha evitado repetir errores del pasado, como los sufridos por la extinta Policía Federal, cuyos elementos eran enviados a zonas de alto riesgo sin condiciones mínimas de operación o respaldo institucional.

Además, el Ejército ha institucionalizado la carrera en Seguridad Pública mediante programas académicos rigurosos. Hoy, los oficiales egresan del Colegio Militar con una formación profesional de alto nivel, lo cual eleva los estándares de quienes están encargados de garantizar el orden en nuestras calles. En lugar de frenar lo que ya está en marcha, lo sensato es dar continuidad a un modelo que comienza a mostrar resultados.

| Certidumbre jurídica

Pero para que el país avance no se puede hablar de seguridad o crecimiento económico por separado. Ambos deben ir de la mano. Necesitamos certidumbre jurídica. Esa es la gran deuda con el empresariado. Sin seguridad legal, ninguna empresa puede planear a largo plazo. Pero pedir menos regulaciones no basta. Lo que realmente necesitamos son reglas claras, procesos transparentes y un auténtico Estado de derecho que genere certidumbre y confianza para invertir.

México tiene talento, recursos, ubicación estratégica y un sector empresarial dispuesto a invertir. Sin embargo, falta confianza. La inversión está ahí, contenida, esperando señales claras. Si el país ofrece garantías, si hay programas que estimulen la producción y si se reduce el ruido político y jurídico, esa inversión empezará a fluir.

Cada uno de nosotros debe prepararse para lo peor, pero actuar con lo mejor. No podemos detenernos por el miedo ni dejar de ver la realidad con ojos críticos.

Los empresarios necesitamos incentivos fiscales, trámites ágiles, acceso a pagos diferidos de obligaciones y, sobre todo, que nos garanticen la protección del capital y del trabajo honesto.

Finalmente, quiero subrayar una postura que considero vital: cada uno de nosotros debe prepararse para lo peor, pero actuar con lo mejor. No podemos detenernos por el miedo ni dejar de ver la realidad con ojos críticos. Estamos ante una especie de tercera guerra mundial, pero económica. Todos los países están enfrentados, imponiendo barreras, cerrando fronteras comerciales y elevando los costos para sus propios ciudadanos. El único camino sostenible es el del libre mercado, donde la competitividad, la innovación y la eficiencia determinen el rumbo.

Los empresarios seguiremos cumpliendo nuestra parte: generando empleos, pagando impuestos, creando valor. Corresponde al Estado generar condiciones para que eso siga siendo posible. AN

 


Alejandro Desfassiaux es presidente del Consejo de Administración de Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial

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