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Innovar en la tormenta: el poder transformador de la innovación frente a entornos políticos populistas

En tiempos donde el populismo erosiona instituciones, frena la iniciativa privada y distorsiona el entorno económico, la innovación deja de ser un lujo para convertirse en un imperativo estratégico. Más allá de resistir la incertidumbre, las organizaciones que colocan al propósito, la creatividad y la agilidad al centro de su estrategia pueden transformar el caos en una ventaja competitiva duradera.

Por: Sylvia Hernández Swipe

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| El populismo: un desafío estructural para la innovación

En momentos de incertidumbre como el que enfrenta hoy el mundo en términos geoeconómicos, geopolíticos, sociales y medio ambientales, muchas empresas optan por reducir riesgos deteniendo inversiones, congelando proyectos o ajustando estructuras. Cuando esa incertidumbre proviene de entornos políticos populistas que tienden a restringir la libre competencia y frenar a la iniciativa privada, la innovación deja de ser una opción y se convierte en una herramienta esencial de resiliencia y autonomía empresarial.

Los gobiernos de corte populista de extrema izquierda o derecha, que estamos enfrentando actualmente alrededor del mundo, son afines por su centralización del poder, su discurso antiempresarial y su preferencia por medidas de corto plazo que tienden a generar entornos hostiles para la innovación.

Es claramente perceptible que estos regímenes, más que detonar una evolución de valor para la humanidad, se caracterizan por debilitar las instituciones encargadas de garantizar reglas claras para la inversión que privilegien un Estado de Derecho; por concentrar recursos y decisiones en proyectos clientelares populistas, limitando los apoyos a iniciativas enfocadas en los grandes retos que enfrenta la humanidad y que requieren soluciones de largo plazo, como el calentamiento global, la migración, la educación y la salud; por desincentivar la inversión privada mediante incertidumbre regulatoria y, primordialmente, por promover una cultura de dependencia estatal que va en contra del emprendimiento y la autonomía empresarial.

Este panorama genera un ecosistema poco fértil y atractivo para la innovación. Sin embargo, es precisamente en estos escenarios complejos cuando las empresas deben ser más visionarias y tener una razón más poderosa para innovar: preservar su viabilidad, independencia, adaptabilidad y capacidad de transformación.


| La incertidumbre como catalizador, no como freno

La historia empresarial demuestra que aquellas organizaciones que apuestan por la innovación como eje estratégico, incluso en los escenarios más complejos, no solo sobreviven: lideran, evolucionan y transforman sus industrias. La incertidumbre suele percibirse como un entorno adverso, pero también es un terreno fértil para la reinvención.

Las crisis obligan a replantear modelos de negocio, detectar nuevas necesidades y acelerar cambios que, en tiempos de estabilidad, podrían postergarse indefinidamente. Innovar en medio del caos no es insensato y mucho menos irresponsable; es una respuesta visionaria y estratégica ante la transformación del entorno.

Empresas como Airbnb, Uber o Slack surgieron o se consolidaron en contextos inciertos, desafiando estructuras tradicionales mediante modelos disruptivos. Más recientemente, durante la pandemia de COVID-19, organizaciones que apostaron por la digitalización, la automatización o la diversificación de servicios lograron adaptarse más rápido y salieron fortalecidas.


| Invertir cuando otros se detienen: una ventaja competitiva

En un entorno global politizado, cada vez más volátil, incierto y complejo, las organizaciones que destacan no son necesariamente las más grandes, sino las más adaptables. La incertidumbre no debe verse como una amenaza, sino como un detonador para la reinvención. En este escenario, la innovación estratégica se convierte en una herramienta esencial no solo para sobrevivir, sino para diferenciarse y liderar.

Estos elementos son fundamentales para lograr una auténtica ventaja competitiva ante los desafíos de un contexto incierto:

1 El propósito como brújula ante la incertidumbre. En un entorno donde los mercados cambian con rapidez, las tecnologías evolucionan sin tregua y las expectativas sociales se transforman constantemente, el propósito se convierte en la brújula que da dirección y sentido. Es el eje que debe articular las decisiones, inspirar y detonar la innovación.

2 Visión a largo plazo con agilidad táctica. La innovación estratégica implica tener claridad sobre hacia dónde va la organización, sin quedar atrapada en rigideces. Se trata de combinar una visión de futuro sólida con la capacidad de ajustar rutas y tácticas rápidamente, sin perder el propósito central.

3 Cultura organizacional que fomente el pensamiento creativo. Ante los contextos propiciados por los gobiernos populistas, fomentar una cultura que valore la curiosidad, la experimentación y el aprendizaje continuo es clave para generar ideas que se transformen en soluciones de valor.

4 Gestión activa del cambio. En contextos de incertidumbre, resistirse al cambio es el principio del fin. La innovación estratégica requiere líderes capaces de gestionar el cambio como una constante, motivando a sus equipos a abrazarlo como parte del proceso natural de evolución en un entorno en constante transformación.

5 Escucha profunda del entorno y del cliente. En contextos desafiantes, marcados por la incertidumbre política y social, escuchar con sensibilidad el entorno y al cliente son la vía para enfocar la innovación estratégica. La comprensión real de lo que vive la sociedad permite anticipar cambios, detectar oportunidades y responder con propuestas relevantes, incluso cuando el entorno parece caótico.

6 Ejecución disciplinada con enfoque en resultados. La innovación no es sinónimo de improvisación y aún menos en contextos de crisis. Requiere procesos claros, recursos bien asignados y una mentalidad orientada a resultados medibles. La disciplina en la ejecución convierte las ideas en ventajas sostenibles en el tiempo.


| Donde el populismo polariza, la innovación construye futuro

En conclusión, en tiempos de incertidumbre, especialmente bajo entornos populistas que generan inestabilidad, polarización y señales contradictorias al mercado, las decisiones más valientes suelen ser las más estratégicas. Apostar por la innovación y el crecimiento no es un lujo, sino una necesidad crítica.

Cuando el discurso dominante desalienta la inversión, minimiza el valor empresarial o distorsiona la percepción del éxito, continuar apostando por el largo plazo puede marcar la diferencia entre simplemente resistir… o evolucionar, liderar y construir un futuro con propósito. AN

 



La Maestra Sylvia Hernández Benítez es Business Strategy Advisor (Business Transformation, Corporate Strategy, Strategic Innovation, Marketing & Communications).

LinkedIn: Sylvia Hernández

Twitter: @SylviaHB02
IG: @shb_strategicthinking
www.shb-strategicthinking.com

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