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Opinión

Por qué los mercados ganan mientras el mundo se complica

Por: Omar Taboada Swipe

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Pocas veces habíamos visto un año con tantas contradicciones como este. Llevamos cuatro meses de un conflicto bélico en Medio Oriente, el precio del barril de petróleo llegó a rozar los 100 dólares y en Estados Unidos se vuelve a asomar la amenaza de un alza en las tasas de interés. Del otro lado del tablero, el mercado accionario estadounidense cotiza en máximos históricos. A primera vista, esto no hace sentido: guerra, presión inflacionaria, tasas al alza… y bolsas en su mejor momento.

La explicación está en las utilidades. Los reportes corporativos siguen sorprendiendo, con crecimientos superiores al 20% en muchas empresas, y eso ha bastado para que el mercado le reste peso al ruido geopolítico. Claro que existe riesgo, pero, hasta ahora, las cifras de negocio lo han compensado.

Un tema a subrayar es el de la inteligencia artificial (IA). Todo el año hemos recibido la misma pregunta: ¿se trata de una burbuja? Mi respuesta es no. Detrás del avance de las firmas tecnológicas hay una verdadera inversión en capital (construcción de data centers, toda la cadena de infraestructura que los abastece, etcétera) y un crecimiento real de utilidades que lo respalda. Sin exagerar, es un cambio de paradigma que está sosteniendo buena parte del dinamismo de la economía estadounidense.

| No debemos confiarnos

Pero ese respaldo de fondo no elimina el riesgo y es mejor no confiarse. Los futuros ya empiezan a anticipar una eventual alza en la tasa de interés en Estados Unidos, y la razón es casi un efecto dominó: si el petróleo no baja, la gasolina se encarece y la inflación repunta, y lo que en enero y febrero se esperaba como un ciclo de recortes hoy se ve mucho menos claro. A esto se suma un factor estacional: a finales del verano, las grandes economías consumidoras (Europa, Japón, China) empiezan a preparar sus inventarios de petróleo para el invierno, y lo harán a precios altos. Eso presionará la inflación en varias geografías durante el segundo semestre.

Sobre el conflicto bélico, hay razones para pensar que podría resolverse pronto. Antes de la guerra, más del 65% de los estadounidenses no quería una intervención armada, y ya se acercan las elecciones intermedias, lo que presiona al gobierno a cerrar el tema. Pero aun si la guerra terminara en los próximos meses, es probable que las tensiones geopolíticas continúen, porque eso ha sido una constante en la administración Trump.

| ¿Y México?

Aquí el diagnóstico es distinto al que muchos anticipaban. Se esperaba tener ya un tratado comercial renovado para los próximos años, pero lo que obtuvimos fue un esquema de revisiones anuales del T-MEC. Sorprende, sin embargo, que las variables financieras no hayan sobrerreaccionado: el tipo de cambio apenas se movió cuando se anunció el esquema de revisiones anuales, señal de que el mercado no lo interpreta como una ruptura, sino como un cambio de mecánica.

Nuestro escenario base contempla revisiones anuales mientras dure el gobierno de Trump, con una posible normalización —o quizá una extensión larga del tratado— ya con un cambio de gobierno en Estados Unidos. Sin embargo, en el corto plazo esto genera incertidumbre para las decisiones de inversión privada de mediano y largo plazo: es difícil comprometer capital cuando no sabes si en 2027 aparecerá un arancel nuevo.

| Sobre el crecimiento

Somos moderadamente optimistas: esperamos que la economía mexicana avance entre 1.3 y 1.5% este año, una mejora frente al pobre desempeño de 2025, aunque insuficiente para despejar las señales de alerta que ya han puesto sobre la mesa las calificadoras. Con la inflación cediendo y Banco de México (Banxico) sin necesidad de subir tasas, incluso si Estados Unidos lo hiciera, el diferencial entre ambas economías le da margen a Banxico para mantenerse donde está. El tipo de cambio, por su parte, se ha beneficiado más de la debilidad global del dólar —conveniente para Washington por su déficit comercial— que de una fortaleza particular de México. En Banamex lo vemos cerrando el año cerca de los 18 pesos.

Si tuviera que resumir el panorama económico para lo que resta del año diría que incertidumbre no es sinónimo de ausencia de oportunidades. Hay emisoras con crecimientos de doble dígito, y nuestra expectativa para el S&P 500 es que cierre el año cerca de los 8,000 puntos, con un rendimiento adicional del 7%. A pesar del ruido geopolítico, comercial y arancelario, seguimos encontrando valor: incluso en medio de la incertidumbre y la volatilidad, en la parte de inversiones siempre hay oportunidades. AN

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