¿Y si hiciéramos de México lo que Bukele hizo de El Salvador?
Por: Alejandro DesfassiauxContinua en la historia
Durante décadas, el turismo ha sido uno de los pilares más nobles y resistentes de la economía mexicana. A pesar de los altibajos y de los sismos políticos, económicos y sociales, el atractivo de nuestras playas, ciudades coloniales, zonas arqueológicas y gastronomía ha mantenido viva una industria que representa cerca del 9% del PIB nacional. Sin embargo, si realmente aspiramos a convertirnos en el quinto destino turístico más visitado del mundo, como lo ha planteado el actual gobierno federal, debemos afrontar con realismo un reto urgente: la seguridad.

A pesar de los altibajos y de los sismos políticos, económicos y sociales, el atractivo de nuestras playas, ciudades coloniales, zonas arqueológicas y gastronomía ha mantenido viva una industria que representa cerca del 9% del PIB nacional.
| Inseguridad, una losa para México
El caso de El Salvador nos deja claro por dónde va el camino. En 2024, ese país registró 3.9 millones de visitantes internacionales, un incremento de 17% respecto al año anterior. Este éxito no se explica únicamente por su oferta turística, sino también por el profundo cambio en las condiciones de seguridad, impulsado por el presidente Nayib Bukele. La estrategia de mano dura contra el crimen organizado, aunque controvertida, ha transformado a El Salvador en uno de los países más seguros de Latinoamérica, generando un entorno propicio para el desarrollo económico y turístico.
En contraste, la visión que se tiene desde el exterior sobre la inseguridad en México sigue pesando como una losa. A pesar de la calidez de nuestra gente, de la profesionalización del sector hotelero y de la amplia oferta turística, los episodios de violencia, los casos aislados en destinos de playa y el avance del crimen organizado en las carreteras han sembrado dudas en los visitantes internacionales. La duda de “qué tan seguro es viajar a México” sigue estando muy presente en la cabeza de mucha gente.

Si logramos ofrecer condiciones mínimas de seguridad y certidumbre, podremos volvernos un destino competitivo, especialmente por nuestros precios accesibles y la solidez de nuestra infraestructura hotelera.
Sin embargo, debemos asumir que este no es un fenómeno exclusivo de nuestro país. La inseguridad se ha globalizado. Hoy vemos robos a turistas en ciudades como París, Londres o Madrid, a plena luz del día. Las redes del crimen trasnacional están presentes en Europa, infiltradas en la migración irregular, el tráfico de personas y el narcomenudeo. Esta realidad, paradójicamente, abre una oportunidad para México: si logramos ofrecer condiciones mínimas de seguridad y certidumbre, podremos volvernos un destino competitivo, especialmente por nuestros precios accesibles y la solidez de nuestra infraestructura hotelera.
Además, el personal de seguridad en hoteles, especialmente los de alta gama, ha desarrollado protocolos que brindan tranquilidad a los visitantes. No hablamos de guardias armados en cada esquina, sino de barreras físicas, controles de acceso y un servicio orientado al bienestar del cliente.
| Puntos críticos
Pero la experiencia del turista no comienza ni termina en el hotel. Nuestros aeropuertos, por ejemplo, están lejos de estar a la altura de la demanda turística que aspiramos a recibir. Urge permitir una mayor participación de la iniciativa privada, nacional y extranjera, para modernizar terminales, elevar los estándares de servicio y convertir los aeropuertos en verdaderos centros logísticos y de conexión internacional. La oportunidad del Mundial de Futbol 2026 debe aprovecharse como un catalizador para esta transformación.

Poner orden en los aeropuertos, caminos y transporte es indispensable para garantizar una experiencia turística segura e integrada.
Otro punto crítico es el turismo carretero. Los caminos están bajo asedio del crimen organizado: asaltos, secuestros, bloqueos, accidentes provocados de manera intencional. Necesitamos un plan nacional para recuperar la seguridad vial, con inteligencia operativa, tecnología de punta y una coordinación efectiva entre instituciones.
La movilidad interna también requiere una revisión profunda. En los aeropuertos operan grupos de taxis que no están regulados, con conflictos de interés y sin verificación de antecedentes. Las plataformas digitales han registrado episodios alarmantes de violencia. El transporte público en muchas ciudades está desarticulado, es deficiente y, en algunos casos, está capturado por intereses particulares. Poner orden en este ecosistema es indispensable para garantizar una experiencia turística segura e integrada. AN
Alejandro Desfassiaux es presidente del Consejo de Administración de Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial