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CES 2026: la tecnología entra en una etapa de madurez

Más de los lanzamientos, el CES 2026 dejó ver una industria más madura, en la que la tecnología importa menos por lo novedosa y más por su impacto en la experiencia, la eficiencia y la toma de decisiones.

Por: Claudia Cerezo Swipe

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| IA que ya está trabajando

El Consumer Electronics Show (CES) de Las Vegas siempre ha sido un escaparate de innovación. Durante años, fue el lugar para ver lo último, lo más llamativo, lo que parecía sacado del futuro. Este año, el ambiente fue distinto. La tecnología sigue avanzando, pero lo hace desde una etapa más madura. La pregunta ya no fue qué tan avanzada está la tecnología, sino cómo se usa, para qué sirve y qué impacto real tiene tanto en el consumo como en los negocios.

La inteligencia artificial (IA) estuvo en todas partes, integrada al funcionamiento cotidiano de productos y sistemas. En el piso de exhibición se vieron desde laptops y smartphones con IA que opera directamente en el dispositivo, hasta plataformas industriales capaces de anticipar fallas, optimizar el consumo de energía o ajustar procesos en tiempo real.

También hubo ejemplos claros en retail y consumo. Refrigeradores capaces de aprender patrones de uso y optimizar su funcionamiento, pantallas que adaptan contenido según el perfil del usuario, asistentes digitales que sugieren y ejecutan acciones concretas.

Al parecer, la IA dejó de ser algo externo que se “agrega”. Ahora forma parte del diseño mismo de los productos y de las operaciones.


| Dispositivos que se notan menos, pero hacen más

Otra característica de este CES fue la evolución del hardware. Los dispositivos buscan llamar menos la atención y resolver más cosas. Sensores industriales casi invisibles, wearables de salud que monitorean sin interrumpir, electrodomésticos que operan de forma autónoma y se ajustan al contexto.

En varios estands se repetía la misma idea: hoy el valor no está en el aparato en sí, sino en lo que hay alrededor: software, datos, actualizaciones y servicios. Una pantalla es importante, pero lo es aún más la información que genera. Un wearable no destaca por su diseño, sino por la calidad de los datos que ofrece.

En el ámbito de la movilidad, el automóvil dejó de presentarse como un objeto y se mostró como un sistema definido por software. Vehículos con actualizaciones remotas, servicios digitales integrados y experiencias personalizadas.

En el hogar, las tecnologías giraron alrededor de la eficiencia energética y el control inteligente. Termostatos, sistemas de iluminación y electrodomésticos capaces de ajustar su funcionamiento según tarifas, hábitos y consumo real.

También hubo avances interesantes en soluciones para las ciudades: sensores para movilidad, gestión de tráfico y uso de recursos. Todavía están en fase temprana, pero muestran un potencial claro para las ciudades que buscan operar mejor con menos recursos.

En México, estas tendencias abren oportunidades concretas, pero también plantean preguntas sobre infraestructura, regulación y colaboración entre sectores.


| Sostenibilidad

Aunque el CES es, por definición, una feria de electrónica de consumo, muchas de las tecnologías presentadas tienen un alcance que va más allá del usuario individual. Plataformas de software, IA integrada, sensores y sistemas conectados aparecen primero en productos de consumo, pero terminan influyendo en cómo operan tiendas, fábricas, servicios y ciudades. Es una frontera cada vez más difusa entre lo que se compra para el hogar y lo que impacta en la eficiencia de los negocios.

Esa lógica de integración también se reflejó en la forma en que se abordó la sostenibilidad. Estuvo presente en el diseño de los productos, en la eficiencia energética y en la elección de materiales, con soluciones pensadas para usar mejor los recursos y aprovechar de manera más inteligente de la tecnología.

Uno de los temas más claros fue la eficiencia energética. Varios productos y sistemas ajustan su consumo según el uso real, aprenden hábitos y corrigen desperdicios. Esto aplica tanto para el hogar como para la industria, pues el ahorro energético empieza a tener un impacto directo en los costos operativos.

También hubo avances en el diseño de los productos. Materiales más durables, componentes que se pueden reemplazar o actualizar y equipos pensados para reducir la necesidad de reemplazos constantes.

En el CES quedó claro que la sostenibilidad ya forma parte de la toma de decisiones tecnológicas. No solo por temas regulatorios, sino porque mejora la eficiencia y hace más razonable la inversión a largo plazo.

Más que deslumbrar, como era costumbre, la edición de este año puso el énfasis en el rumbo que está tomando la industria. La tecnología sigue avanzando. La diferencia está en cómo, cuándo y con qué criterio se integra a los hogares y a la estrategia de los negocios. AN

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