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Opinión

Formalidad bajo presión

Por: Alejandro Desfassiaux Swipe

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Ser empresario en estos tiempos es un acto casi de heroísmo. Lo digo con honestidad: hoy dirigir una empresa en México implica operar en un entorno de volatilidad jurídica, políticamente incierto y con reglas que cambian de forma constante. A eso se suma una economía global complicada.

Hoy dirigir una empresa en México implica operar en un entorno de volatilidad jurídica, políticamente incierto y con reglas que cambian de forma constante.

| Emprender, una tarea difícil en México

Emprender en México siempre ha sido difícil. Lo fue en la época del PRI, del PAN, del PRD y ahora en la de Morena. Las reglas del juego rara vez se definen con certeza: hay opacidad, indecisiones y una normatividad cambiante que no permite planear con horizonte. A la ecuación se agrega el compliance de Estados Unidos, que impone estándares que debemos cumplir si queremos participar en ciertos mercados.

En el caso de la seguridad privada, la complejidad es mayor: somos auxiliares de la seguridad pública. Operamos en zonas de alto riesgo en coordinación con el Ejército y la Guardia Nacional. Sin embargo, se nos exige cumplir esquemas laborales pensados para otros sectores.

Emprender en México siempre ha sido difícil. Lo fue en la época del PRI, del PAN, del PRD y ahora en la de Morena.

Se habla de jornadas de ocho horas cuando en la seguridad privada los esquemas operativos son distintos y requieren coordinación con fuerzas públicas que manejan otros horarios. Las mejoras laborales deben ir acompañadas de un análisis serio sobre la operación real de cada industria.

Planear a diez años es una ilusión; apenas podemos proyectar el siguiente mes. La inflación ronda el 4%, pero se plantean aumentos al salario mínimo de 15%. En sectores como el nuestro, muchos guardias prefi eren ampliar su jornada para mejorar sus ingresos. El desafío es armonizar competitividad, cumplimiento normativo y viabilidad financiera sin perder personal capacitado.

| Política industrial y empresarial clara

Lo que necesitamos es una política industrial y empresarial clara y definida: qué sí se va a hacer y qué no. Entre más facilite el gobierno el trabajo de los empresarios formales, mayores serán los ingresos fi scales. Esos recursos son indispensables para atender la falta de medicamentos, de médicos, de clínicas y la propia seguridad pública.

Antes existía una división de Protección a Ciclos Productivos en la Policía Federal y la Gendarmería. Su misión era proteger empleos, actividades económicas y ciclos productivos, especialmente en el sector energético y agropecuario, y trabajaba en coordinación con la seguridad privada profesional. Esto permitía cubrir vacíos. Hoy ese esquema no existe y el Ejército y la Guardia Nacional intentan llenar un hueco enorme.

Se requiere reconstruir un trabajo conjunto entre autoridades y sector privado para proteger empleo y producción. De lo contrario, estaremos ahogando a la gallina que pone los huevos. Tan solo en el semestre pasado desaparecieron 5,000 empresas registradas ante el IMSS. Compañías que cerraron porque ya no pudieron sostener la carga fiscal, la inseguridad y la incertidumbre.

La reducción de la jornada laboral puede terminar afectando principalmente a quienes sí cumplimos la ley. Las empresas informales no otorgan seguro social, no respetan horarios y no enfrentan revisiones constantes. Lo único que se logrará, si no hay un análisis profundo, es incentivar la economía negra y debilitar la formal.

Hoy la economía informal emplea a casi el 60% de la fuerza laboral. En lugar de difi cultar la operación de quienes pagamos impuestos y seguridad social, deberíamos generar incentivos para que más actores se incorporen a la formalidad. Necesitamos legislación que facilite cumplir, no que empuje a la evasión.

Si no corregimos el rumbo, crecerá la informalidad y disminuirá la base productiva. Perderá el empresario, el trabajador y el propio Estado.

Siempre he estado a favor de que la gente gane bien, pero el gobierno debe entender que las empresas formales necesitamos apoyo para subsistir. Si no corregimos el rumbo, crecerá la informalidad y disminuirá la base productiva. Perderá el empresario, el trabajador y el propio Estado.

El desafío es claro: construir reglas estables, coordinación real y un entorno donde cumplir la ley no sea una desventaja competitiva, sino la base de un crecimiento sostenible para todos. AN

 


Alejandro Desfassiaux es presidente del Consejo de Administración de Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial.

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