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Opinión

EL INSTRUMENTO MÁS PODEROSO EN EL CAMINO HACIA LA SUSTENTABILIDAD

Generar un impacto positivo social o ambiental, no es más un asunto exclusivo de las Organizaciones de la Sociedad Civil. Hoy es posible aportar soluciones a problemas sociales y ambientales desde las grandes empresas con mucho éxito.

Por: Octavio Rocha Swipe

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La empresa como ente económico solo es un medio que cumple un fin; proporcionar satisfactores en forma de bienes o servicios para un mercado de consumidores que los demandan a cambio de una contraprestación monetaria que le brinda un beneficio económico.

Sin embargo, no es posible afirmar que la empresa es un ser inanimado; esta responde a la demanda y busca siempre mayores beneficios. En este sentido, las diferentes teorías económicas han propuesto modelos que buscan lidiar con las empresas de una u otra manera; dándole mayores libertades de operación o restringiendo sus capacidades y limitando sus acciones y ganancias. Todo el siglo XX fue testigo de este constante cambio de paradigma económico.


En la búsqueda de una mejor relación del sector privado con el entorno, también se han formulado diversas propuestas e iniciativas; a partir de la creación de los programas de responsabilidad social se han logrado avances importantes; mientras que, con la creación del Pacto Mundial de las Naciones Unidas en 1999, se logró comprometer a las grandes empresas con el desarrollo, constituyendo así un hito en la participación de las empresas en asuntos sociales, ambientales y de sostenibilidad.

 


Hoy en día, generar un impacto positivo social o ambiental, no es más un asunto exclusivo de las Organizaciones de la Sociedad Civil. Hoy es posible aportar soluciones a problemas sociales y ambientales desde las grandes empresas con mucho éxito, el cual no está disociado de la rentabilidad económica.

Más allá de lo obvio; la creación de empleos, la generación de riqueza y el pago de impuestos, las empresas importan porque poseen uno de los recursos más importantes: las personas.


No se debe olvidar que las empresas están conformadas por personas. La microempresa más pequeña o los grandes corporativos tienen eso en común; todas están formadas por personas. Ahora bien ¿qué hace diferente a una empresa innovadora de una tradicional? ¿Cuál es la diferencia entre una empresa con impacto social de una sin impacto social? La respuesta es, nuevamente la misma: las personas.

Toda institución creada por la humanidad –incluida la empresa– tiene por definición un componente humano. Si la diferencia entonces está en las personas, el secreto para solucionar los problemas sociales y ambientales puede estar en las personas detrás de esas empresas.

No hay mayor valor para una empresa, que un equipo de personas comprometidas con el planeta y con la sociedad. No solo para garantizar la continuidad de la empresa, sino para responder a un consumidor cada vez más consciente y exigente, cuyos principios no son negociables.


La empresa es hoy, el instrumento más poderoso para generar ese cambio, pero adoptar como personas una mentalidad consciente es el primer paso; acercarse a los expertos y hablar de los problemas es el siguiente; empatizar con quien sufre el problema es vital; diseñar soluciones; además de necesario, es urgente y una dosis de inspiración será importante en esta fórmula para cambiar nuevamente el paradigma de los negocios.

Después de todo, si la sociedad, la tecnología, las comunicaciones, y todo a nuestro alrededor ha evolucionado ¿por qué no habría de evolucionar también el modelo de empresa?

Octavio Rocha es Chief of Impact de New Ventures

 

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