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KUKAPONGA, UNA FRANQUICIA INTERNACIONAL DE CAMPAMENTOS

Esta empresa familiar se volvió franquicia y ahora suma 200 campamentos Kukaponga en México, Sudamérica, Europa, Asia y Estados Unidos.

Por: Estivaly Calva Swipe

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El profesor Tony Labiaga era director del Colegio Vista Hermosa donde organizaba campamentos y en 1963 fundó Icaros Campamentos. Ese mismo año Francesco Lecanda cursaba primero de kínder en el mismo colegio sin imaginar que a sus 26 años se casaría con Marcela Labiaga, hija del creador de Icaros Campamentos y fundador de la Asociación Mexicana de Campamentos.

Hoy Francesco y Marcela tienen su propio negocio. Se llama Kukaponga Campamentos y es tan exitoso que ya tienen 200 franquicias, 10 de ellas en el extranjero: Sudamérica, Europa, Asia y al interior de Disneylandia en Estados Unidos.


En 2019 la Asociación Mexicana de Franquicias (AMF) le otorgó a Kukaponga el Premio Nacional de la Franquicia y el segundo lugar en la categoría “Franquicia destacada en el extranjero”.

Francesco Lecanda lleva 40 años haciendo este negocio de los campamentos. Tanto se ha involucrado la familia en la empresa que trabajan en ella su esposa, sus tres hijas, sus tres yernos y ahora sus nietos. Son una familia muégano.

Incluso, los tres hermanos de Francesco se dedican a lo mismo. Cada uno tiene su negocio de campamentos en diferentes partes de la República. Cada uno se llama diferente, pero ellos no franquiciaron.


“Jamás pensé que Kukaponga iba a ser una franquicia. En una ocasión fui a Estados Unidos y conocí a Robert Kiyosaki, el autor del libro Padre Rico, Padre Pobre; y creador de CashFlow. Es un juego que empecé a jugar y siempre me iba muy bien. Kiyosaki me decía: ‘Francesco el negocio de los campamentos debes crecerlo 10 veces más para poder tener una tranquilidad financiera’”, comparte el hoy director general de Kukaponga.

Francesco recuerda cuando lo invitaron a la Feria Internacional de Franquicias (FIF). Él estaba muy nervioso porque el dinero que tenía para pagar las escuelas de sus hijas lo utilizó para invertir en un stand en la FIF.

“Le dije a mi esposa que iba a sacar todo el dinero de la caja fuerte para que fuéramos (aunque sea tres días) a la Feria Internacional de Franquicias y vendimos 20 franquicias; y los 100, 000 pesos que invertí se convirtieron en 10 millones de pesos”, recuerda.


¿Cómo crecer en el extranjero?

Hace 15 años Kukaponga empezó a vender franquicias. Como estaban haciendo las cosas muy bien en México, recibieron una llamada. “¡Hola! Soy Ángela. Ya me enteré de lo que están haciendo. Me encantaría tener tu negocio aquí en Perú”. Entonces, la pareja viajó a ese país a platicar con ella y Kukaponga se convirtió en un éxito rotundo en ese país.

“El desierto Inca es el lugar más increíble que he conocido. Cuando llegamos ahí vimos 20 tiendas de campaña y antorchas. A las 3:00 am vi la bóveda celestial y fue espectacular. Pensé: ‘Aquí está Dios’. Y sentí algo increíble”, expresa el empresario.

Francesco y Marce han negociado con universidades en Londres para llevar a niños mexicanos a viajar y que puedan quedarse en los dormitorios, dándoles un precio muy accesible. “Hemos llevado hasta 6,000 niños con una empresa que se llama Edutravel y es impresionante cómo llenamos el aeropuerto de la Ciudad de México. Fueron 34 días de viaje”.

También han llevado a jóvenes a China. El emprendedor propone a los directivos que los estudiantes paguen su campamento al país asiático desde que inicia el primer semestre. “Cuando terminan el noveno viajo con toda la generación”. Así viajaron un mes los estudiantes del Colegio La Salle de León, Guanajuato.

 

 


Campamentos virtuales

¿Cuáles son las claves para operar el negocio de campamentos Kukaponga? Francesco considera que “la clave es preguntarte: ¿Te gusta viajar? ¿te gustan los niños? ¿te gusta estar con jóvenes? ¿te gusta conocer el mundo? ¿te gusta ganar dinero? Gracias a este negocio conocemos muchas partes del mundo mis hijas, Marce y yo”, comenta.

La estrategia que los dueños de Kukaponga pusieron en marcha para enfrentar la pandemia por el COVID-19 fue hacer actividades de Kukaponga a través de las redes sociales y Zoom. “No cerramos el campamento. Así estuvimos trabajando durante la contingencia y traíamos muy buena audiencia. Y ahora que se abrieron las escuelas, no deja de haber algunas que nos piden un campamento virtual”.


Tradición familiar

Paola, Andrea y Joana, las tres hijas de Francesco y Marce están dentro del negocio. “A mí ya no me preocupa si parto de este mundo porque mis hijas ya saben perfectamente manejar los campamentos. Cada una de ellas tiene su campamento y les va muy bien”.

Francesco es hijo de un dentista. Cuando su papá estaba a punto de morir les dijo a sus hijos: “Yo quiero dejarles mi consultorio. Está en Polanco y genera mucho dinero porque tengo muchísimos clientes”. Pero ninguno quiso entrarle. Con la familia de su esposa, Francesco sí quiso quedarse con el negocio. Todos sus cuñados y sus hermanos se dedican a lo mismo.

“Somos una familia ya muy antigua en el negocio de los campamentos. Ya con 60 años de experiencia. Mientras todos sigamos haciendo las cosas bien va a seguir siendo un éxito esta empresa familiar. Pero si alguien se sale del camino trazado, puede perder el negocio”.


¿Cómo convertirte en franquiciatario? 

Para tener una franquicia de Kukaponga necesitas un terreno, una casa de campo o un rancho. Por su parte, la empresa franquiciante te pone las actividades y toda la experiencia del negocio.

La franquicia vale 450,000 pesos (la de 10 años); y 350,000 (la de cinco años). Con la primera venta que hagas en una escuela puedes pagar lo que vale la franquicia, dice el entrevistado. Pues, si te llevas de campamento a los tres sextos de primaria o tres terceros de secundaria (que normalmente son 100 niños), y les cobras a cada uno 5,000 pesos que pueden pagar a 12 meses, vas a generar 500,000 pesos en tu primer fin de semana.

“Si tú tienes un rancho te pueden entrar 500,000 pesos semanales. El 80% de los 500,000 pesos es de utilidad. Nada más es comprar la comida y el transporte de los niños. El cobro por regalías es de 3,000 pesos mensuales”.


Ahora Kukaponga es un negocio más sencillo por las redes sociales donde puedes estar ofreciendo los campamentos, dice su director. “Para mí antes era algo difícil porque tenía que estar cambaceando por todos lados”, comenta Francesco.

Si te animas a entrar en este mercado estarías viajando por todo México y el mundo. Mientras haya niños y jóvenes, tu franquicia sigue caminando muy bien. Puedes vender campamentos a colegios, empresas y organizaciones; así como apoyar a niños con cáncer a través de la Fundación Kukaponga.

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